Una mujer estudiando su factura de la luz, que hace mella en las entidades sociales donde crecen las facturas y la lista de impagados / UNSPLASH

Una mujer estudiando su factura de la luz, que hace mella en las entidades sociales donde crecen las facturas y la lista de impagados / UNSPLASH

Vida

La crisis hace mella en las entidades sociales: crecen las facturas y la lista de impagados

El tercer sector pide "responsabilidad" a los partidos para sacar adelante unos presupuestos que den respuesta a las urgencias ante la llegada del otoño y del invierno

7 noviembre, 2022 00:00

La crisis económica ya causa estragos en las entidades sociales. Poco a poco, el tercer sector comienza a notar las consecuencias de la inflación y de la factura energética. En declaraciones a Crónica Global, avisan de que cada vez les cuesta más ofrecer un servicio de calidad sin que sus huchas se vean resentidas. No solo aumenta el precio de los recibos, también la lista de impagados.

Ante este panorama, que no pinta bien ante la llegada del otoño y del invierno, la sociedad civil exige "responsabilidad" a los partidos políticos para sacar adelante los presupuestos de la Generalitat para 2023, pues son “clave para dar respuesta” a las necesidades de las familias vulnerables.

Una persona con discapacidad intelectual, a la que representa Dincat / EP

Una persona con discapacidad intelectual, a la que representa Dincat / EP

La atención a los usuarios, en riesgo

La crisis económica está afectando gravemente a las entidades sociales que han visto aumentar sus gastos en luz y alimentación --entre otras cosas-- y que “no están recibiendo más ingresos” por parte de la Administración Pública para compensarlos. Por eso, desde UGT, Antonio Gutiérrez alerta: “Muchas no podrán seguir dando servicio a todos sus usuarios”.

De hecho, la fundación Arrels ya ha encendido las alarmas en un comunicado en el que expresa que, si la previsión económica no mejora, se verá obligada a “pedir el apoyo a la ciudadanía” para que eche una mano, ya que “por primera vez en muchos años” valora no atender a nuevas personas sin hogar. Entre enero y octubre de 2022 los voluntarios de Arrels han asistido a 2.144 sintecho. Una cifra muy superior a la de todo el año pasado.

Gastos energéticos, gasolina...

La inflación hace crecer los costes indirectos, por ejemplo en el caso de los equipamientos, según Dincat. Su recién nombrado director, Victor Galmés, asegura que la situación económica de la asociación se ve resentida desde la crisis económica de 2008: “Todavía no nos hemos recuperado y nos preocupa llegar a un punto de no retorno”, lamenta en declaraciones a este medio.

Galmés ha notado cómo aumentan los gastos energéticos de las sedes que ofrecen atención a personas con discapacidad intelectual, pero también el apoyo a domicilio que implica más gastos en gasolina y en kilometraje. En este contexto, ha querido poner en valor la vocación de los profesionales que cada vez “se implican más para seguir ofreciendo un servicio de calidad” pese a las dificultades.

Un golpe inasumible para las familias

Pero es especialmente preocupante que las entidades atraviesen esta situación en un contexto en el que las familias necesitan más ayuda. “Las organizaciones del tercer sector social hemos notado un aumento de las peticiones de ayuda en alimentación y vivienda, sobre todo para afrontar el pago de habitaciones de alquiler y facturas energéticas”, explican desde la Taula d'Entitats del Tercer Sector.

Personas comprando en el supermercado, donde aumentan los precios / TAULA TERCER SECTOR

Personas comprando en el supermercado, donde aumentan los precios / TAULA TERCER SECTOR

No se puede olvidar que este contexto de inflación y precio de la energía disparado es “insostenible” para miles de hogares que “sí que les va de 30, 50, 70 o 100 euros al mes”. Una cifra que puede parecer poco, pero que, sumado a lo largo del año, “se transforma en un golpe inasumible para sus economías familiares”. “Las casas no tienen ningún balón de oxígeno y están encadenando una crisis tras otra, empujándoles irremediablemente a la precariedad”, avisan.

Se necesitan psicólogos, pero no hay dinero

Una muestra de ello es que también aumenta la lista de impagados, como ocurre en la Asociación Asperger. Su directora, Natàlia Radó, explica que ha notado la cantidad de personas que han dejado de pagar la mensualidad. En septiembre fue de un 11%, lo que supone más de 100 familias, según sus datos.

Eso implica que el gasto debe asumirse de la hucha, poniendo en riesgo la continuidad de la entidad. “Tenemos gran demanda y no podemos dar respuesta a todo”, lamenta, tras asegurar que para atender a las 250 personas que están en lista de espera necesitarían contratar a cinco psicólogos más a jornada completa y que se sumarían a los 30 que, hoy por hoy, cubren a 783 usuarios en atención psicológica individual.

Exigen unos presupuestos

Para afrontar todos estos retos es imprescindible tener presupuestos. Por eso, todas las voces exigen al Govern de Pere Aragonès que se ponga las pilas en la negociación y apelan a la responsabilidad de todos los partidos para evitar llegar a unos presupuestos prorrogados: “Sería incomprensible en un escenario de crisis social y energética y a las puertas de una posible recesión económica”. En este sentido, avisan de que “no es el momento para el tacticismo partidista”.

Hemiciclo del Parlament

Hemiciclo del Parlament

De este modo, esperan que el Ejecutivo autonómico "priorice las necesidades de estas familias vulnerables" y también apelan al nuevo conseller de Derechos Sociales, Carles Campuzano, para que ejerza su función y presione con tal de que haya "avances palpables y efectivos" en cuestiones clave para garantizar la continuidad de los que llevan a cabo esta labor social.