Menú Buscar
El acusado del crimen de la Urbana, Albert López, durante la reconstrucción / EUROPAPRESS

Crimen de la Urbana: Albert es "histriónico, compulsivo y narcisista"

El acusado, junto a Rosa Peral, de matar a Pedro R., admitió a los psicólogos que "sabía perfectamente lo que había hecho"

3 min

El guardia urbano de Barcelona Albert López, acusado de asesinar junto a su amante Rosa Peral al novio de ésta, Pedro R. en mayo de 2017, admitió a los psicólogos que "sabía perfectamente lo que había hecho" y que "asumiría" las consecuencias de haber encubierto el crimen. Así, los especialistas sostienen que este es "histriónico, compulsivo y narcisista".

Según la descripción que los peritos han facilitado este martes al jurado popular de la Audiencia de Barcelona que juzga a los procesados por el presunto crimen de Pedro, meterlo en el maletero de su coche, prenderle fuego y abandonarlo en una pista forestal en el pantano de Foix.

Sin alteraciones 

El informe forense, elaborado cuatro meses después de los hechos, apunta que Albert, "ni en el pasado ni en el momento presente, presenta ningún tipo de alteración psíquica que pueda afectar a la capacidad de saber lo que hace y querer hacer lo que hace". "Es una persona totalmente normal", han aseverado los peritos que han declarado. 

De acuerdo con este, Albert presenta un perfil con "habilidades para minimizar problemas, negar dificultades y presentarse de manera muy favorable con una imagen muy positiva de sí mismo". Su personalidad destaca, además, por la "deseabilidad social" y una "marcada tendencia" a "informar positivamente sobre sí mismo de forma adaptada" pero en ningún caso observaron alguna psicopatía, trastorno o disfunción.

Rosa "histérica"

Por otro lado, el acusado hizo un relato "aséptico" de los hechos a los peritos, a quienes aseguró que el día del crimen recibió una llamada telefónica de Rosa "histérica" pidiéndole que acudiera a su domicilio porque "había pasado algo" y acabó ayudándola a deshacerse del cadáver de Pedro, a quien supuestamente había matado sola porque "no podía más".

"Sabía perfectamente lo que había hecho él, incluso con cierta actitud de asumir todo lo que derivase de la situación, siempre según su posicionamiento", han insistido los expertos, a quienes Albert reconoció que no encontraba una "explicación lógica" de por qué encubrió a Rosa y no alertó a la policía.