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Algunos fragmentos de los mensajes vía whatsapp entre Rosa Peral y su vecino / CG

Crimen de la Guardia Urbana: los whatsapps de la motosierra

Los mensajes entre Rosa Peral y su vecino evidencian su cordial relación y que el ruido de la supuesta máquina es muy posterior al crimen

3 min

Los agentes de los Mossos d'Esquadra buscaron una motosierra y no la encontraron. La buscaron porque un vecino, Manuel G.R., empleado de un conocido rotativo barcelonés, amigo personal de Rosa Peral, le mandó un mensaje a las 10.44 del 3 de mayo (dos días después de la muerte de Pedro Rodríguez) en el que le decía: “¿No será vuestra la motosierra?

El ruido de esa máquina (o de otra que se le asemejase) le acababa de despertar. Manuel trabaja en turno de noche y se suele acostar entre la siete y las ocho de la mañana. Por lo tanto, aquel ruido fue, efectivamente, todo un incordio para él.

Rosa le respondió tres horas después con un "Ein?". A lo que Manuel añadió: “Que me ha despertado una motosierra”. A las tres de la tarde, Rosa le apostilla: “Es que ayer estaban cortando árboles en la zona”.

Fragmentos de los mensajes vía whatsapp entre Rosa Peral y su vecino / CG

Fragmentos de los mensajes vía whatsapp entre Rosa Peral y su vecino / CG

Registro inocuo

Tras risas y muestras de complicidad, la conversación no reporta ningún dato de interés. Sin embargo, los investigadores observaron en la existencia de la supuesta motosierra un elemento criminógeno que merecía una nueva inspección ocular y científica en casa de Rosa.

La inspección se realizó hace 15 días y constató dos cosas. Una: no había vestigio alguno de ninguna sierra. Y dos: que aparecieron restos de sangre en cuatro zonas de la planta baja, la estancia que según Rosa Peral fue el escenario de la pelea que protagonizaron Albert López (encarcelado por estos hechos) y Pedro Rodríguez y que acabaría con la vida del segundo.

¿Sangre de los perros?

Llama la atención que aparezca sangre cuando hace 10 meses, en la primera inspección, no hubo ni rastro. Quizá se trate de sangre de los perros de Rosa Peral, que continúan viviendo en la casa. La científica trabaja en ello a la vez que trata de desencriptar el soporte informático que ellos mismos encriptaron en el que se contiene una prueba fundamental para esclarecer el caso: la filmación de la reconstrucción de los hechos.

La juez ha citado a declarar como testigo al vecino de la motosierra.