Crimen Guardia Urbana: las presas construyeron el relato contra Rosa a través de internet

Nuevos datos ahondan en la idea de que las denuncias contra la agente de la policía municipal que parten de la cárcel son un complot

Rosa Peral en un paseo en bicicleta / CG
16.04.2018 00:00 h.
4 min

Se llama Ányuli y ha ocupado una celda del módulo polivalente de la cárcel de Wad-Ras en el que durante cinco meses permaneció internada la agente de la Guardia Urbana Rosa Peral. Ányuli y su amiga Jennifer firman las denuncias contra Rosa Peral que nacen en la prisión. Por una parte, afirmaron que Rosa las trató de “contratar” a cambio de favores sexuales y de 30.000 euros para que contactaran con un sicario que matase al marido de la agente, el mosso d'esquadra, Rubén Carbó.

Por otro lado, denunciaron que Rosa Peral les había dicho que ella y su examante, el también guardia urbano, Albert López, mataron a Pedro Rodríguez porque éste conocía detalles inconfesables de la muerte de un mantero en Montjuïc, en el marco de un operativo policial en el que participaron Albert y Rosa en 2014

Este medio ha podido confirmar que la inspección de la cárcel ha constatado que Ányuli estuvo consultando en internet todas las informaciones relativas a Rosa Peral días antes de denunciarla. Se puede dar la circunstancia, pues, de que el discurso de esta reclusa se nutriera de datos que obran en la red, más que de las supuestas revelaciones de la agente.

Amplio complot

En conversación con  Crónica Global, Rosa Peral habla directamente de complot contra ella: “Me presionaron para que mantuviese relaciones con Jennifer, y yo me negué”.

Para Rosa Peral el complot contra ella afecta a personas que están dentro y fuera de la cárcel. Por ejemplo, apunta al cocinero de la prisión que, según ella, “mantiene relaciones con Ányuli y buenos contactos en el exterior. Todas veíamos que Ányuli utilizaba a menudo el teléfono móvil del cocinero, un teléfono que dejaba en la mesa de su oficina a la que Anyuli y Jennifer entraban como si fuera su casa. El resto de reclusas y yo sólo teníamos seis llamadas al mes sobre un máximo de 10 números de teléfono. Ellas dos, y Ányuli (que era ayudante de cocina) en especial, tenían acceso a internet sin cortapisas. Ilimitado. Yo llevo 10 meses en la cárcel y me lo han prohibido desde el primer día.”

En el círculo Ányuli

Terrassa, la clave

Rosa Peral habla de una trama organizada y amparada (o, la menos no combatida) desde la dirección de la cárcel.

“Cuando estuve casada, vivimos en Terrassa. Ahora he sabido que la madre de Ányuli regentaba o regenta uno o varios prostíbulos en esa población. Cuando recobre la libertad  pienso investigar ese extremo. Desde la cárcel no puedo y tengo la intuición de que alrededor de lo que se coció o se cuece en Terrasa voy a obtener algunas respuestas a lo que me está pasando·”, ha declarado enigmática.

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