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Bebé en el interior del útero de la madre

El cordón umbilical del bebé: ¿cuándo cortarlo?

Una nueva investigación cuestiona el pinzamiento precoz que se realiza habitualmente en los hospitales porque retrasarlo un poco mejora las defensas del niño

6 min

Los primeros segundos de la vida de un neonato pueden ser cruciales para que de mayor no desarrolle anemia infantil o disponga de mayores niveles de ferritina (hierro). Esta es la principal conclusión de un estudio realizado por la enfermera del Hospital Joan XXIII (Tarragona) Mireia Larrosa, que ha sido finalista en los premios Enfermería en Desarollo 2016.

Crónica Global ha hablado con su compañera de investigación y tutora, la profesora de la Universitat Rovira i Virgili Inma De Molina, de un campo que define como “muy novedoso” y en el que el trabajo de Larrosa --titulado Consecuencias y efectos del pinzamiento precoz o tardío del cordón umbilical-- es el primer estudio a nivel internacional que recopila toda la información existente sobre la materia.

“En el momento justo después del nacimiento del niño se plantea qué hacer: si cortar el cordón umbilical en seguida o descubrirlo pasado unos minutos. El objetivo del estudio fue describir las consecuencias o efectos de hacer el pinzamiento precoz o tardío del cordón umbilical en niños nacidos a término o en niños prematuros”, explica De Molina.

¿Cuándo es precoz y cuando tardío?

Un pinzamiento es tardío cuando el cordón deja de latir. Se puede considerar así si pasa como mínimo más de un minuto después del nacimiento. Si se descubre antes, como suelen hacerlo habitualmente los hospitales, se trata de un pinzamiento precoz.

Los beneficios del pinzamiento tardío es que la vena umbilical que une la placenta al niño, en cada contracción uterina, sigue pasando un gran volumen sanguíneo hacia la placenta que le llega al niño y que hace que tenga más cantidad de sangre. También hay la posibilidad de “ordeñar” el cordón para pasarle más sangre, relata la también comadrona.

¿Qué es mejor?

Para hacer este proyecto, Larrosa y De Molina realizaron una revisión bibliográfica en la que consultaron las bases de datos más habituales para ver qué decían todos los estudios a nivel nacional e internacional desde 2009. “Lo que se encontró es que en aquellos casos en que se hacía un pinzamiento tardío del cordón umbilical, esa cantidad de sangre de más aportaba a los niños niveles de hemoglobina y hematocrito más altos. Esto significa tener una menor incidencia de anemias infantiles”, sostiene De Molina.

Asimismo, en las poblaciones con descubrimiento de cordón tardío se tenían que hacer menos transfusiones. Otro de los hallazgos positivos es que repercute en mayores niveles de ferritina (hierro).

“No hay evidencias empíricas que justifiquen el pinzamiento del cordón umbilical precoz”, asevera la profesora de la Rovira i Virgili.

Sin protocolos

La ausencia de protocolos nacionales o internacionales sobre el criterio a seguir a la hora de cortar el cordón umbilical es otra de las constataciones del estudio. De forma habitual --sostiene De Molina-- se efectúa el pinzamiento precoz antes del minuto de vida del niño. “El criterio depende actualmente del profesional”, indica la profesora para explicar la carencia de protocolo. “Si la evidencia científica nos dice que tenemos que hacer un pinzamiento tardío por los beneficios que tiene en el bebé, quizás debemos hacer protocolos a este respecto”, insiste.

La cuestión, según las investigadoras, es seguir ampliando el conocimiento en este campo para poder alcanzar un criterio unánime.

Contrapartidas

Otra de las observaciones del estudio catalán es que, tanto en los que nacen a término como en los prematuros, realizar un pinzamiento tardío puede provocar una mayor concentración de bilirrubina y, en consecuencia, la necesidad de fototerapia.

El paso de la sangre al organismo de estos bebés es que normalmente tienen un exceso de glóbulos rojos que deben desprender a través del hígado. “No hay realmente estudios que marquen una diferencia muy importante en valores de bilirrubina, pero sí que parece que se ha visto que en algunos casos pueden necesitar fototerapia”, explica. La bilirribuna se puede ver en aquellos niños que tienen un color de piel más amarillento.

Otro de los hándicaps de este método tardío es que no es compatible con la donación de sangre de cordón, ya que solo se puede hacer la donación a través de un pinzamiento precoz.

Sopesando los beneficios y las contrapartidas, concluye la profesora y enfermera, la revisión que se ha hecho en este trabajo se inclina por el pinzamiento tardío del cordón. No obstante, animan a trabajar "en muestras más grandes" y esclarecer uno de los enigmas de la medicina moderna. "Lo nuestro es un primer paso", puntualiza.