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Imagen de una playa relajante / PEXELS

El consumo de cocaína es un problema social

La ayuda profesional es imprescindible para superar la dependencia por consumo de esta sustancia

6 min

Cuando se piensa en dejar la cocaína hay que saber que no estás solo, que existen tratamientos y especialistas para poder superar esta drogodependencia. Como en toda adicción, el primer paso es asumirla; hay que admitir que se es un adicto a la cocaína.

Una persona que es adicta a la cocaína siente que no puede dejar esta sustancia, ya sea con periodicidad diaria, semanal o mensual. Entre sus efectos más perjudiciales está la sensación constante de necesidad, pues hace creer que precisas de ella para vivir.

La cocaína forma parte del grupo de sustancias estimulantes que actúan de forma directa sobre el sistema nervioso central. La sustancia se obtiene a partir de las hojas de la planta de Coca, la cual es originaria de Bolivia, Perú, Ecuador y Colombia.

Su consumo, incluso desde el principio, provoca importantes psicológicas alteraciones; sensación de euforia, aceleración, insomnio y un aumento importante de la ansiedad. Hablamos de efectos que se sienten de forma inmediata. Como se absorbe volatilizada, tarda del orden de 8 segundos en llegar al cerebro, con una duración media de entre media y una hora. Una vez el efecto acaba, el sujeto tiene ansiedad por consumir otra nueva dosis.

Profundizando en las razones del consumo de cocaína

Hay sectores de la sociedad que sienten que el consumo de cocaína evade de los problemas diarios, aporta un prestigio social y es una forma de ocio y diversión. Hay que tener claro que el consumo esta sustancia produce una falsa seguridad, hace creer que se cuenta con mucha energía y gran poder. Pero esa sensación dura poco, no tener dosis diaria genera efectos negativos como la sensación de ansiedad.

Una de las peores consecuencias que tiene su consumo es que cada vez necesitamos tomar más droga para poder obtener idénticos efectos que en los comienzos, por lo que se agudiza la adicción.

Generalmente quienes toman sustancias como el alcohol o drogas lo hacen como escape, para olvidarse de los problemas de la vida diaria.

¿Se puede dejar la cocaína?

Cuando una persona toma ciertas decisiones, como dejar la cocaina u otras sustancias, se necesita de un profesional experto en la recuperación frente a la adicción para tener probabilidades de éxito. Existen múltiples factores que entran en juego cuando tomamos la decisión de dejarlo, especialmente el nivel en cuanto a dependencia y adicción.

En adicto debe pensar en hacer muchos cambios y conocer bien que factores ayudan a evitar consumir en un futuro.

 ¿Qué ocurre cuando se deja de consumir cocaína?

Cuando se consume cocaína durante un tiempo prolongado, el cuerpo se acostumbra a su presencia y cuando no está presente, protesta. Lo que hace la cocaína es actuar en el cerebro del consumidor como un potente estimulante, el cuerpo producen entonces efectos depresivos en búsqueda de un equilibrio.

Todo ello ocasiona que, en cuanto se deja de consumir, los efectos se hagan aún más evidentes. Cuando la cocaína no se encuentra en el organismos, las funciones del sistema nervioso central tardan tiempo en normalizarse.

Durante el periodo en que la cocaína empieza a salir del cuerpo, también conocido como periodo de abstinencia, es normal que se experimenten ciertos síntomas, llamados de abstinencia. Al no tener una ingesta regular, el cuerpo necesita tiempo para recuperar la homeostasis. Por lo tanto, los síntomas se mantienen por un tiempo.

Los efectos derivados de su consumo regular son demoledores. Entre ellos están los cambios de humor constantes, dolores de cabeza, problemas pulmonares, dolor de cabeza, o lesiones nasales internas, entre otros.

Es frecuente la aparición de fiebre incontrolada y se eleva el riesgo de poder tener un infarto o una embolia. Como vemos, son muchas las razones para dejar de tomar esta sustancia.

¿Cómo dejar la cocaína?

Lo mejor es buscar asesoramiento en las clínicas de desintoxicación, seguir tratamientos psicólogos y, especialmente, pedir ayuda a familiares y amigos. Esconder el problema solo termina agravando la situación, lo que termina siendo más difícil de afrontar.

Hablamos de un problema de salud pública y que también atañe, como es lógico, al bienestar de la persona y de sus familias. Para el paciente se trata de todo un reto, no deja de ser una enfermedad mental y, para conseguir la recuperación, hay que trabajar el órgano afectado, el cerebro.

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