Los acusados del crimen de la Urbana, Rosa Peral y Albert López. Su presunto plan tuvo errores / EUROPAPRESS

Los acusados del crimen de la Urbana, Rosa Peral y Albert López. Su presunto plan tuvo errores / EUROPAPRESS

Vida

"Connivencia, errores" y un falso testigo en el 'crimen de la Urbana'

El plan de los agentes Rosa Peral y Albert López para asesinar al novio de ella, Pedro Rodríguez, en mayo de 2017 se fraguó con "confabulación" entre ambos, según los investigadores

17 febrero, 2020 19:18

El juicio del denominado crimen de la Guardia Urbana ha estado marcado este lunes por la tesis de los investigadores, que ven "connivencia" y "errores" en el plan de Rosa Peral y Albert López para asesinar a Pedro Rodríguez; y también por la intención del fiscal de acusar por falso testimonio al padre de la principal sospechosa.

Los pormenores de un plan "bien estructurado", las incongruencias en las declaraciones de los acusados y la cadena de equivocaciones que cometieron han sido los protagonistas de la octava sesión del juicio que se celebra ante un jurado popular en la Audiencia de Barcelona contra dos agentes de la Guardia Urbana acusados de matar a un compañero.

Uno de los testigos más relevantes de este lunes ha sido el de un subinspector jefe de unidad criminal de la región policial metropolitana sur de Mossos d'Esquadra, encargado de supervisar y coordinar las investigaciones, que ha apretado el cerco a la coartada de Albert.

Según este policía, el plan de los acusados para asesinar al novio de ella se fraguó con "confabulación" y connivencia" pero con "errores" cruciales, como la pedida de mano de Albert a Rosa días antes del crimen, la activación de una tarjeta de prepago la misma noche del asesinato o el hallazgo del móvil de la víctima en el dormitorio de la acusada.

"Plan preparado"

Por ello, los Mossos tienen claro que "hubo un plan preparado", "confabulado" y "bien preparado" desde finales de abril sobre "cómo y de qué forma" asesinar a Pedro y fueron únicamente los "errores" cometidos entre ambos los que proporcionaron la clave para "unir las piezas del puzzle".

El subinspector ha garantizado también que "en ningún caso" el papel de Albert se limitó a auxiliar a Rosa, aunque a preguntas de su abogado, José Luis Bravo, ha admitido que no pueden descartar que el acusado llegara después del asesinato porque se desconoce la hora exacta de la muerte.

El padre, acusado de falso testimonio

Asimismo, la jornada ha visto cómo el fiscal Félix Martín estudiará deducir falso testimonio al padre de Rosa por haber negado que su hija le pidiera mentir y por declarar que se "equivocó" cuando dijo que vio a la víctima y no a un vecino un día después del crimen.

El Ministerio Público lo ha decidido después de la declaración de un mosso que participó en las investigaciones y que, al igual que otros compañeros, ha asegurado que el padre de Rosa les confesó que "había mentido" a petición de su hija.

Era el día 14 de mayo de 2017 y la policía había acudido al domicilio de los padres de la acusada, recién detenida, para entregarles unas llaves, momento que en el que el padre "se derrumbó y dijo que había mentido porque su hija se lo había pedido".

Cena en la casa del crimen

Según el testigo, éste aseveró que no había visto a Pedro, sino "un coche rojo similar al de Albert y que ni siquiera había entrado a casa", ello después de afirmar en hasta dos ocasiones anteriores que el 2 de mayo había "saludado" a Pedro cuando en realidad ya estaba muerto.

Este lunes los investigadores han desvelado además que Albert pasó a ser el "principal sospechoso" tras su primer interrogatorio, en el que explicó que había estado cenando el día 3 de mayo en casa de Rosa, una información que a los investigadores les pareció "totalmente relevante".

"¿Si Pedro no lo podía ni ver, cómo fue a casa de Rosa a sabiendas de que podría volver? Debía tener muy claro que no iba a aparecer", ha subrayado uno de los agentes.

Bala encontrada en el vehículo

Otra de las cuestiones clave del caso gira en torno a una bala hallada en el vehículo calcinado con el cadáver de Pedro abandonado en el pantano de Foix, ya que a la pistola de Rosa le faltaba una bala cuando la requisaron.

La entonces responsable de armas de la Guardia Urbana de Barcelona ha reconocido esta mañana que ni recontaron la munición hasta que la pistola estuvo en manos de los mossos ni tienen control sobre las balas usadas por los agentes a menos que éstos lo comuniquen.