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Un vial de la vacuna de Moderna contra el Covid, que puede congelarse para evitar el despilfarro, según investigadores del Hospital del Mar / EP

Congelar las vacunas Covid: la fórmula del Hospital del Mar para evitar el despilfarro

Los investigadores demuestran que las inyecciones siguen desarrollando la misma respuesta inmunitaria, sin efectos secundarios

3 min

Las vacunas contra el Covid de Pfizer y Moderna se pueden volver a congelar una vez preparadas sin que pierdan eficacia. Es la conclusión a la que han llegado varios investigadores del Hospital del Mar, que utilizaron los restos descartados en los centros de vacunación para comprobar que las inyecciones continúan funcionando. Algo que evitaría el despilfarro.  

Una parte de las dosis se probaron en ratones de laboratorio en las condiciones habituales y recomendadas por los fabricantes. La otra, se congeló a 20 grados bajo cero durante un mes, antes de administrarla a los animales. Y un tercer grupo se congeló a 80 grados bajo cero durante el mismo periodo antes de inyectarlas. 

Investigadores del Hospital del Mar que han participado en el estudio
Investigadores del Hospital del Mar que han participado en el estudio

Avance para minimizar el derroche

En todos los casos los animales desarrollaron la misma respuesta inmunitaria, sin efectos secundarios. Por tanto, los científicos han demostrado que congelar las vacunas “puede suponer un enorme avance”, permitiendo maximizar la potencialidad de todos los viales y minimizar su derroche, tal y como ha explicado uno de los autores del estudio --que publica la revista Vaccines-- y director del Área de Medicamento del centro santario, Santi Grau. 

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), solo en Europa y Japón se han perdido 250 millones de dosis. Y es que una parte de las enviadas a los países en desarrollo no se han podido aprovechar por problemas de caducidad, lo que ha derivado en grandes desigualdades.

Aplicable a otras vacunas

“Por este motivo, simplificar su preparación sigue siendo un reto para evitar la pérdida innecesaria de dosis”, añade Grau, que recalca que la opción de volver a congelar los viales posibilita enviarlas al destino para su utilización inmediata, sin necesidad de una gran infraestructura. 

Por su parte, la jefa del Servicio de Farmacia del Hospital del Mar, Olivia Ferrández, ha afirmado que las conclusiones de esta investigación pueden ser aplicables a otros tipos de vacunas y también puede “facilitar su distribución tanto en grandes ciudades como en áreas rurales”.