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Centro Penitenciario de Quatre Camins en La Roca del Vallès, Barcelona / EP

Dos años de condena a un preso que le partió la nariz a un funcionario

Juez y acusado han pactado suspender la ejecución de la pena de prisión con la condición de que no vuelva a delinquir más

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El Juzgado Penal 1 de Granollers, en Barcelona, ha condenado a un interno de la cárcel de Quatre Camins, en La Roca del Vallès, a una pena de dos años de prisión al agredir a un funcionario penitenciario y romperle la nariz en septiembre de 2016. Aunque no llegará a ingresar si el acusado cumple una promesa que ha hecho.

Al parecer, el juez condenó al interno por un delito de atentado en concurso ideal con lesiones, además de fijar una multa de 4.600 euros por las heridas y otra de 1.620 por las secuelas. Pero deja la ejecución de la pena de prisión en el aire con la condición, aprobada por el propio preso durante el juicio, de no volver a delinquir. 

Los funcionarios, desamparados

La agresión ocurrió el pasado 17 de septiembre de 2016, cuando el interno "fue trasladado a una celda de observación puesto que se sospechaba que tuviera una sustancia ilícita en su interior" y, en el momento en que el funcionario iba a comunicarle que se tenía que hacer una radiografía, le golpeó con un cabezazo en la nariz que le provocó una fractura abierta del tabique nasal.

El sindicato CSIF, que ejerció la acusación particular en nombre del funcionario, ha afirmado en un comunicado que "el envejecimiento de la plantilla y la falta de efectivos dificultan el trabajo diario en un centro como Quatre Camins, que lidera, año tras año, el ránking de funcionarios agredidos", y ha implorado al reconocimiento como agentes de la autoridad de los funcionarios, "una vieja y prioritaria reivindicación" del sindicato.

Agresiones habituales en Quatre Camins

Lo mismo opinan desde la asociación de funcionarios de prisiones Marea Blava, que añaden que "son agentes de la autoridad maestros y médicos pero a nosotros no nos tienen en cuenta". "Quatre Camins es uno de los centros donde se producen más altercados graves contra los funcionarios, como peleas multitudinarias, plantes, motines, y agresiones graves a nuestros compañeros", informan en declaraciones a Crónica Global.

En este centro penitenciario es imposible salir al patio a patrullar. Especialmente en los módulos uno y dos, los más conflictivos. Es habitual que se produzcan insultos, empujones y escupitajos a los funcionarios en sus salidas debido "a la política de dirección de la prisión, que hace que los presos no nos tengan ningún tipo de respeto". "Cuando un condenado nos agrede, desde dirección siguen una política de pasividad --sin recibir sanciones adecuada a la gravedad-- que da pie a que se sigan produciendo agresiones de este estilo".