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Imagen de uno de los conciertos del festival Picnic Dub del pasado sábado junto al mirador del Nen de la Rutlla del Guinardó / YOUTUBE

Conciertos en la montaña del amianto en las fiestas del Guinardó

El Ayuntamiento de Barcelona autoriza festivales en un área que, según jubilados de Macosa-Alstom y vecinos del barrio, entraña riesgos por el fibrocemento

17.05.2019 00:00 h.
8 min

Un pícnic-festival de más de diez horas de duración en un “entorno natural” como el mirador del Nen de la Rutlla en el parque del Guinardó, por encima de la calle de Budapest. Ese era el reclamo de uno de los conciertos que se celebran estos días en las fiestas de este popular barrio de Barcelona​. Una cita musical gratuita, anunciada en el programa de las fiestas autorizado por el ayuntamiento, y a la que acudieron numerosas personas. La iniciativa, a priori atractiva --y que este año cumple su tercera edición--, tuvo lugar el pasado sábado. Aunque su entorno dista de ser idílico y, aún menos, idóneo, debido a los restos de uralita que todavía quedan en la zona procedentes de los escombros de los antiguos núcleos barraquistas en esa ladera de la montaña, según denuncian algunos vecinos.

Un vecino del barrio denunció la masificación causada por el evento en un vídeo publicado en Youtube. En él puede apreciarse como decenas de asistentes ocupan la zona boscosa para escuchar desde ahí, de pie e incluso sentados, el concierto. Lo cual supone un riesgo dado que, como se ve, todavía siguen ahí ruinas y restos de antiguas barracas. Y la posibilidad por tanto de que, entre ellos, se encuentren también restos de uralita, un peligroso material con amianto, potencialmente cancerígeno y causante de diversas enfermedades. A pesar de ello, este domingo se celebrará otro festival en el mismo lugar.

Asistentes al recital del pasado sábado en el mirador del Nen de la Rutlla durante las fiestas del Guinardó / YOUTUBE

Asistentes al recital del pasado sábado en el mirador del Nen de la Rutlla durante las fiestas del Guinardó / YOUTUBE

"Se salen de los caminos"

Miguel Moreno, miembro del grupo de Jubilados de la antigua fábrica de Macosa-Alstom Afectados por el Amianto, asegura a Crónica Global que “esa zona de la montaña no se ha descontaminado en profundidad. No se pueden permitir actos así, en los que la gente, incluso niños, va a pasar el día y se sale fuera de los caminos. Es como meterse en el foco del amianto”. 

Moreno conoce el estado de la montaña, puesto que desde 2017 lleva denunciando la existencia de restos contaminantes en el Turó de la Rovira. Y que, afirma, a pesar de las intervenciones municipales llevadas a cabo desde entonces, todavía perduran. “Ni siquiera importa el sitio donde hagan el concierto. El problema es que el Ayuntamiento lo sabe, y autoriza que acuda gente masivamente a actos en una montaña donde hay restos de amianto”, advierte.

Otro festival más el domingo en el mismo lugar

El problema se repetirá en breve, ya que el denominado “Picnic Dub” musical que se celebró el pasado sábado desde las cuatro de la tarde hasta las 2:30 h de la madrugada no es la única actuación que se celebrará en la misma zona.

Este domingo, 19 de mayo, está prevista otra jornada maratoniana similar en el escenario del mirador del Nen de la Rutlla: el denominado "Guin’r’deep", con seis actuaciones desde las 13:30 a las 23 h de la noche, como cierre de las fiestas.

Convocatoria del concierto del domingo en el programa de fiestas del Guinardó

Anuncio del concierto del próximo domingo en el programa de las Fiestas del Guinardó

"No tendrían que autorizarlo"

Estas dos convocatorias han generado preocupación y malestar en algunos vecinos del barrio que, al igual que Moreno, no se explican cómo el consistorio permite estas convocatorias en un entorno que, aseguran, todavía está contaminado. José Ramón Carme, miembro de la comisión de amianto de la Plataforma Can Baró, denuncia que esta misma semana ha detectado numerosos restos de uralita en las escaleras de acceso que nacen en la calle Tenerife (bajo estas líneas). 

Además, "fuera de los caminos de la montaña quedan restos de barracas y amianto, es una zona peligrosa", expone, al igual que Moreno. Y coincide con él en que "no tendrían que haber autorizado de ninguna manera que se hagan conciertos en la montaña". Asimismo, explica que el pasado martes participó en una reunión vecinal con representantes municipales y del Distrito para abordar diversas cuestiones, y que su respuesta en lo tocante al temas relacionados con el amianto no le satisfizo. Por esta razón, este jueves ha presentado un escrito al Ayuntamiento para exigir que "limpien urgentemente la zona", con imágenes de nuevos restos que ha ido detectando.

El Distrito no ve problemas

Sin embargo, fuentes municipales han negado a este medio que exista peligro. Según su versión, en su día se hizo una inspección y en el parque del Guinardó no se encontraron restos, pero sí en la zona de Can Baró. Y por ello, cuando la Comisión de Fiestas pidió estas dos actividades se autorizaron. Desde el Distrito se cree positivo que se hagan actividades lúdicas en entornos naturales.

Sin embargo, su punto de vista no es compartido por vecinos de la zona. El área donde se llevan a cabo estos dos conciertos, en la ladera mar del Turó de la Rovira, albergó diversos núcleos barraquistas, de cuyos restos todavía queda rastro desde que fueron derribados antes de los Juegos Olímpicos de 1992. Entre ellos, algunos junto al mirador del Nen de la Rutlla, según denuncian.

Obras

La zona ha sido recientemente afectada por las obras de pavimentación de los caminos y acondicionamiento del parque del Guinardó. Unos trabajos que también han suscitado controversia, debido a los movimientos de tierras presuntamente contaminadas que se efectuaron, y la forma como se llevaron a cabo, tal y como publicó Crónica Global el pasado mes de marzo.

Desde 2017, el consistorio asegura haber retirado unas cuatro toneladas de restos de fibrocemento, ha cubierto con malla e hidrosiembra diversas áreas para confinar los escombros contaminados más difíciles de recoger, y ha pavimentado caminos donde su reducido tamaño hacía inviable la limpieza. Pero los restos de uralita continúan apareciendo. Los escombros procedentes de barracas persisten. Y las revisiones periódicas que se realizan para limpiar siguen resultando, según esas fuentes vecinales, insuficientes.