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Queso rallado / FREEPIK

Así se distingue un queso rallado de supermercado de uno hecho de sucedáneo

Ya no son productos derivados de excedentes o piezas defectuosas, sino que se elaboran de forma específica y llevan otros componentes

2 min

No todos los quesos rallados están elaborados únicamente a partir de queso. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), en 2014, explicó que hay productos que se elaboran con una mezcla de queso natural y con mantequilla, proteínas de leche, sales fundentes, conservantes y almidones.

Este tipo de quesos han experimentado una permuta en su modelo de creación y ya no es tan habitual ver la filosofía de producción con la que se creaban anteriormente: para encontrarle una salida a los excedentes y a las piezas defectuosas que no se podían sacar a la venta, tal y como adelanta El Confidencial.

Buscar en la etiqueta

Para evitar comprar este ingrediente de forma defectuosa nos tenemos que fijar en que en la etiqueta ponga la palabra queso y no rallado. Así lo indica Moisés Chacón, autor de No + aditivos.

En los supermercados, según Chacón, existen tres tipos: queso, queso fundido y sucedáneo de queso. “La legislación permite que bajo otras denominaciones como rallados para pizza se vendan productos que no son queso”, esgrime.

Aceite de palma

En algunas ocasiones, el queso rallado también contiene aceite de palma, así como otros nueve aditivos distintos. De este modo, consultar la totalidad de los ingredientes en las etiquetas será la mejor manera de evitar consumir este tipo de productos.

Otra medida a seguir es la de comprar uno mismo el queso y rallarlo en casa. Pese a que no es una forma tan cómoda como la anterior, será más saludable.