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Una pesca de alachas, competidoras de la sardina / CG

El competidor de la sardina

El aumento de la temperatura del mar favorece la proliferación de la alacha, que ‘roba’ recursos a peces más preciados

22.02.2017 00:00 h.
3 min

La sardina y el boquerón prefieren aguas templadas. Dos de las especies más comunes en la cocina española han aumentado su presencia en el norte del Mediterráneo, donde no solían habitar tradicionalmente. Pero les ha salido un competidor, y es de la misma familia.

La alacha se mueve más cómoda en aguas cálidas, por lo que su expansión está siendo más rápida y generalizada. Aunque la aparición de ejemplares fuera de sus zonas habituales de influencia no responde a un solo factor, el cambio climático y el aumento de la temperatura del agua que conlleva es el más claro.

La expansión de la alacha

Así lo indica el tercer informe sobre el cambio climático en Cataluña elaborado por la Generalitat. El problema es que compiten por los recursos. Según Elisabet Paül, miembro de la empresa de educación ambiental Anèl·lides, la alacha se ha dejado ver en zonas en las que no estaba presente desde hace 20 años.

Un ejemplar de alacha / CG

Otro factor que contribuye a su expansión es la disminución de otras especies, como la sardina y el boquerón, a la vez causada por la mayor presencia de la alacha, explica Paül. El hecho de que el periodo de reproducción de las tres especies coincida contribuye a que compitan por la supervivencia.

Más valorados

La consecuencia directa de esto es el aumento de la pesca de alachas y la moderación de la captura de sardinas y boquerones, que puede llegar a notarse en un futuro si la situación se agrava. El mismo informe sobre el cambio climático y su impacto en las especies marinas lo confirma.

Pero las sardinas y los boquerones son más preciados en el mercado que su competidor, la alacha. Esto puede provocar fluctuaciones en el precio y que se encarezca el producto ante un descenso de la oferta.

No son las únicas especies marinas afectadas por el cambio climático y el aumento de la temperatura de las aguas del Mediterráneo. La gamba blanca ha dado una alegría a los pescadores de la costa catalana al aumentar considerablemente su presencia. Otras consecuencias, como la llegada de ejemplares invasores como el pez conejo, afectan de forma profunda el ecosistema marino y las especies autóctonas.