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Un bombero durante las labores de extinción de un incendio forestal provocado por un pirómano / EFE

¿Cómo funciona la mente de un pirómano?

Aunque el 50% de los incendios se producen en verano, y el 29% son intencionados, solo el 3% se debe a la acción de los que sufren este trastorno de la conducta

12.08.2019 00:00 h.
6 min

Llega la temporada estival y con ella vuelven a dispararse los incendios. Y es que cerca del 50% de las quemas forestales que se produjeron en Cataluña en 2018 tuvieron lugar en los meses de verano. Además, del total, el 29% fueron intencionados. A pesar de que un individuo sea el responsable de provocar las llamas, se estima que solo el 3% de los que inician un fuego de forma deliberada sufren piromanía, un trastorno muy poco prevalente que impide a quienes lo sufren controlar sus impulsos.

Joaquim Soler, psicólogo del Hospital Sant Pau, explica a Crónica Global que esta patología comparte síntomas con los trastornos de personalidad. "El comportamiento de un pirómano guarda similitudes con el de un cleptómano. Son dos trastornos disruptivos del control de los impulsos, donde uno no puede refrenar su comportamiento, aunque éste no comporta ningún beneficio más allá del emocional o de liberar tensión con la conducta que manifiesta", aclara. Por lo tanto, al igual que la intención del que sustrae no es ganar dinero, ni poseer un determinado objeto --eso sería un robo corriente--, el que provoca incendios obedece a una "sensación de tensión creciente que cristaliza cuando comete el acto". 

Un incendio forestal en Tarragona / PROTECCIÓN CIVIL
Un incendio forestal en Tarragona / PROTECCIÓN CIVIL

No basta con provocar incendios

Tal y como aclara la Sociedad Española de Psiquiatría (SEP), aunque con frecuencia el término de pirómano se utiliza para hacer referencia a cualquiera que cause incendios de manera repetida, el diagnóstico de esta enfermedad se reserva a un grupo restringido de casos. Las características más recurrentes son la conducta de prender fuego sin motivo aparente; es decir, que no tenga una motivación como puede ser la venganza u obtener un beneficio económico, así como fascinación al contemplar las llamas, el aumento de la tensión antes de provocarlo, y una sensación de alivio o placer cuando lo hace. 

Pese a que esta conducta se produce de forma deliberada, los especialistas apuntan que no se debe a ningún delirio o alucinación que les empuje a prender fuego. Así, destacan que el pirómano es consciente de lo que hace y, a pesar de ello, no da importancia a los daños personales o materiales que pueda causar. "Muchos mantienen cercanía con el fuego, o incluso participan en tareas de extinción como voluntarios", señala Soler. La SEP indica que el perfil es de un hombre joven, con frustraciones personales, desajustes emocionales, mal rendimiento escolar y/o laboral, y con algún trastorno psiquiátrico. Así, manifestarían esta conducta como forma de llenar su vacío existencial, aburrimiento, rabia o ansias de protagonismo. 

Consumo de drogas

El psicólogo, especialista en trastornos de la conducta, indica que, con frecuencia, los que sufren esta patología también padecen alguna adicción al alcohol u otras drogas. “Muchos casos están relacionados con el abuso de sustancias", señala. A pesar de que personas con alguna enfermedad como esquizofrenia, trastorno bipolar o depresión pueden mostrar comportamientos incendiarios, hay que distinguir entre éstos y los pirómanos. ¿Cómo se pueden tratar? "Debido a su baja prevalencia no existen tratamientos específicos, sino que se les aplica terapia basada en mecanismos de control de los impulsos", señala el doctor Soler. 

Una zona de montaña en Cataluña cerrada al paso por riesgo de incendio / PROTECCIÓN CIVIL
Una zona de montaña en Cataluña cerrada al paso por riesgo de incendio / PROTECCIÓN CIVIL

Un tratamiento que pasaría por la regulación emocional y el control de los estímulos, aunque como sucede con otros trastornos, como los de la conducta alimentaria, la mayor dificultad reside en que el enfermo admita que tiene un problema. "Será lo primero y más importante para que pueda recuperarse, que tenga conciencia de lo que sucede", subraya este especialista. Por su parte, la asociación de psiquiatras considera que un alto porcentaje de los pacientes, cerca del 60%, mejora de manera significativa tras recibir tratamiento.

Bajo porcentaje de incendios

Desde la SEP recuerdan que los incendios que provocan personas con piromanía suponen un porcentaje insignificante dentro del conjunto de las llamas intencionadas. Según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, de los fuegos provocados en el conjunto de España, solo el 8% se debe a personas que sufren este trastorno. 

Así, aunque a menudo se tilda de "pirómanos" a aquellos que prenden fuego de manera intencionada --como el hombre de 39 años que provocó un incendio en el aparcamiento del aeropuerto de Barcelona el pasado mayo, o el que quemó 40 contenedores en Poblenou--, la mayoría obedecen a otro tipo de motivaciones, y no sufren ninguna patología.