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Una persona que se va a fumar un cigarro / EFE

¿Cómo empecé a fumar? Los jóvenes, cada vez más enganchados

El consumo de esta sustancia se sitúa a niveles anteriores a la prohibición de fumar en los bares, puesto que un 34% de los españoles y un 24% de los catalanes fuma a diario

25.08.2019 00:00 h.
6 min

Carlos (Barcelona) tenía 15 años cuando se encendió su primer cigarrillo y le dio una calada: "Lo hice para impresionar a una chica que me gustaba". No sería hasta los 17 que se fumó uno entero, coincidiendo con un evento social juvenil en el que participaba. Ahora tiene 22 y consume tabaco con regularidad, aunque con una frecuencia baja. 

Muy parecida es la historia de Víctor (Badalona), que con 17 años se fue a la playa con un amigo y este le ofreció un cigarro: "Al cabo de unos días volvimos a quedar y me invitó a otro piti. Como me sabía mal, al final me compré un paquete". Al empezar la universidad empezó a fumar a diario y ahora, con 23 años, consume una medía de ocho o nueve cigarros: "Cuando empecé a fumar más, me pasé al tabaco de liar". 

Graves consecuencias

El especialista en tabaquismo y profesor de la UOC Antoni Baena explica que este aumento se debe a que "hace años que no se hace una campaña de prevención del tabaco". El precio de las cajetillas también influiría, puesto que considera que es demasiado barato, en especial el de picadura, cuyo precio podría incrementarse si el gobierno central quisiera subir los impuestos: "El precio se calcula en relación al precio de la vida".  

Otro problema es la "percepción mínima" de los riesgos del tabaco, puesto que esta sustancia es legal y tiene un alto nivel de aceptación social. Y no solo eso, la nicotina es una sustancia muy adictiva y el resto de componentes del tabaco son muy nocivos, pero sus efectos más devastadores suelen aparecer "a medio o largo plazo", cosa que hace más difícil que la persona se plantee dejarlo.

Tabaquismo al alza

Los datos más recientes demuestran que un 34% de los españoles consume tabaco a diario, sobre todo en cajetilla. La cifra se situaba en 2015 en el 30,8%. El aumento preocupa también por la cantidad de jóvenes que se ha iniciado en el hábito, puesto que un 5% del crecimiento experimentado corresponde a estas edades. Baena explica que España está en la franja media del consumo de tabaco: "Si lo comparas con el 15% de Australia, es mucho". 

Los elevados números son especialmente críticos entre la población universitaria. Un 42% de los estudiantes fuma y solo un 6% tiene una motivación alta para dejar el tabaco, según un estudio de la Asociación Española Contra el Cáncer sobre jóvenes de entre 17 y 23 años. 

Ley de adicciones

La Generalitat de Cataluña --región en la que fuma el 24% de su población-- anunció la polémica nueva ley de adicciones para adaptar la legislación actual a las nuevas formas de consumo de tabaco. La norma, que el ejecutivo catalán espera que esté lista en un año, tendrá que contar con el consenso de todos los agentes. El borrador prevé, entre otras medidas, prohibir fumar en las terrazas o equiparar los cigarrillos electrónicos a los convencionales. 

La exclusión social del tabaco es un buen método para evitar que este vicio se consolide: "En países donde el consumo de está penalizado a ojos de la gente los fumadores casi se esconden". El problema pasa cuando sobre este hábito no recae ningún tipo de reprobación, ya que, entonces, la permisividad aumenta: "En España la venta está prohibida a menores de 18 años pero es muy fácil conseguirlo". 

Casos curiosos

Baena explica que el consumo social de tabaco suele tener mucha relación a la hora de comenzar con este hábito. El caso de Oriol (Tarragona) es un tanto peculiar. Probó el tabaco mientras estudiaba bachillerato: "No sé exactamente por qué, algunos de mis amigos fumaban". Eso sí, la decisión de consumir regularmente fue personal: "El chaval más inteligente de mi clase dijo que quería ser notario para ser rico. Yo me planteé que si su única motivación era el dinero, ¿en qué mundo vivimos? Y entonces dije, bueno pues empezaré a fumar". 

No todos los jóvenes que fuman lo siguen haciendo a lo largo de la vida, hay casos esperanzadores. Cristina (Barcelona) le dio una calada a su primer cigarrillo solo con 14 años: "Cosas de la adolescencia, en mi pueblo todo el mundo fumaba y era guay". Lo dejó a los 18: "A mi pareja de entonces no le gustaba el tabaco" y desde entonces ha seguido una vida sin tabaco. Eso sí, la mejor manera de dejarlo es no empezar nunca.