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Vehículo circulando bajo la nieve

¿Cómo cuidar su coche en invierno?

Muchas son las comunidades españolas que han sido víctimas del frío polar y de la ingente nieve

6 min

Tras los recientes eventos meteorológicos, el frío extremo puede llegar a dañar nuestro vehículo. La combinación de temperaturas muy bajas y nieve puede generar averías mecánicas, en ocasiones muy costosas. 

Estamos sumando a unas condiciones meteorológicas adversas, un confinamiento a nivel nacional. Por eso, nuestro coche puede pasar días sin ser arrancado, en la calle o en nuestro garaje. De ahí que hoy reunamos unos cuantos consejos para que nuestro coche pase el invierno en las mejores condiciones. 

¿Cómo tengo que arrancar mi coche en invierno?

El motor es muy sensible a esos cambios de temperatura. Antes de arrancar el coche, te aconsejamos que pises el pedal de embrague para poder descargar al motor de arranque del sobreesfuerzo que supone mover el embrague y el aceite de la caja de cambios, que con el frío se puede endurecer.  Y no solo este liquido se congela, los aceites como el lubricante de motor, o líquidos hidráulicos de motor, no trabajan en buenas condiciones con el coche excesivamente frío. 

Mientras que el motor se calienta, debemos procurar una conducción más suave, ya que con las bajas temperaturas todo se ralentiza. 

Los componentes más susceptibles al frío

Varios son las piezas y la partes de nuestro coche que peligran si las temperaturas son demasiado bajas. La batería es una de las principales piezas del motor que se ve afectada por un tiempo gélido. Si un coche duerme en el garaje, la batería puede mantenerse a salvo más fácilmente. Una de las soluciones es desconectarla, para que esta no se descargue, ya que una descarga total la perjudica y puede obligar a cambiarla. 

Uno de los niveles que debemos vigilar es el del liquido-anticongelante, que se cambia cada 40.000 kilómetros o cada dos años. Se trata de un líquido esencial. Si llega a congelarse, puede ocasionar la ruptura de varios conductos del motor, y provocar graves averías en nuestro vehículo. Otro de los líquidos que tendremos que vigilar es el combustible. Y si, el combustible puede llegar a congelarse, sobretodo si tenemos que un diésel. Este combustible tiene su punto de congelación a menos 10 grados centígrados. Una de las soluciones para que no se congele, es añadirle unos aditivos para que pueda suportar estos cambios de temperaturas. Asimismo, otro detalle a tener en cuenta es que el deposito este lleno o casi lleno, para retardar su congelación. 

Unas ruedas en buen estado

Los neumáticos son esenciales para la conducción, y debemos verificar su buen estado todo el año. Entre un cambio y otro de neumático, debemos comprobar su presión. De esta manera, mantendremos los daños que se producen en los flancos, que deben ser homogéneos al desgaste de la rueda.

Si vives en una zona donde la nieve es frecuente, lo mejor es adquirir unos neumáticos de invierno, porque adhieren mucho mejor. El mercado de neumático se está modernizando, y los puedes pedir tu mismo por internet. Solo necesitas la anchura, la altura, el diámetro, la carga y la velocidad, datos que vienen inscritos en el propio neumático. Para evitar que el motor se enfrié, podemos poner una manta salvavidas entre el capó del coche y el motor. Sin embargo, siempre debemos quitarla antes de arrancar, para evitar daños. 

Cuidado del exterior

Pero no solo el interior del motor puede verse afectado por el cambio de temperaturas, sino que, también el exterior del vehículo puede dañarse. Uno de los componentes exteriores que están afectados son los limpiaparabrisas. La goma de la escobilla puede quedar anclada, o incluso romperse. Por eso, antes de coger el coche, podemos hacer una revisión rápida de su estado. 

Otro componente exterior que es susceptible de congelación, son las puertas. Si llegan a congelarse y las intentamos abrir, pueden sufrir averías. Para que eso no ocurra, tendremos que abrirlas frecuentemente. Igual ocurre con las ventanas, intentar que se descongelen solas, y no forzar el motor de la ventanilla. 

La iluminación es vital

Y por último, siempre comprueba el buen estado de las luces de nuestro coche. Estas son esenciales para ser visible por los otros vehículos y evitar posibles accidentes. Siempre debemos llevar los faros de cruce encendidos. Asimismo, conviene comprobar que el resto de luces funcionan correctamente, como intermitentes, antiniebla y las de freno. 

Podemos mantener a salvo nuestro coche con revisiones sencillas, con el fin de evitar posteriormente unas sorpresas desagradables. Y aunque las condiciones meteorológicas muchas veces no nos acompañan, podamos disfrutar de nuestro vehículo tanto en invierno como en verano. 

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