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El consejero catalán de Sanidad, Toni Comín, junto a la entrada a la Corporación Sanitaria Taulí de Sabadell.

Comín descoloca a pacientes y médicos al avanzar su plan sanitario a julio

El consejero catalán de Salud cortará la colaboración entre la sanidad pública y la concertada la próxima semana

Ignasi Jorro
2 min

"Inexplicable". Así ven los trabajadores de la Clínica del Vallés que el consejero catalán de Salud, Toni Comín, avance su plan sanitario a julio. El departamento cortará las derivaciones de pacientes al centro concertado la próxima semana, un mes y medio antes de que venza el contrato entre la institución y el Servicio Catalán de Sanidad (CatSalut). Ello, indican los empleados, impactará sobre empleados y pacientes.

"El acuerdo entre el CatSalut y la Clínica del Vallés vencía el 16 de agosto. La consejería dejará de derivar actividad el 8 de julio. La decisión trastoca el calendario de vacaciones y la contratación de personal temporal", explican fuentes de los trabajadores.

Impacto sobre el sistema público

Además de las consecuencias sobre el centro concertado, la medida afectará a la red pública de la zona del Vallés. "La Corporación Sanitaria Taulí y Consorcio Sanitario de Terrassa tenían previsto absorber la actividad en agosto. Un mes antes, ¿estarán preparados?", se pregunta la misma fuente.

Cabe recordar que el primer hospital debe integrar a 65 empleados de la Clínica del Vallés, un punto incluido en el plan social diseñado por la consejería para paliar el impacto de la expulsión de este centro y el Hospital General de Cataluña (HGC) del sistema público.

"¿Cómo lo hará el departamento si entre el personal del Taulí hay reticencias a integrar a empleados sin consolidar a su propia plantilla?", abunda otra fuente sindical.

Incertidumbre

El paso dado por el CatSalut añade incertidumbre sobre el plan de expulsión de la Clínica del Vallés y el HGC de la red pública. El primer centro saldrá del sistema Siscat en agosto. El Hospital General, por su parte, lo hará en diciembre.

La hoja de ruta de desprivatizaciones ha hecho zozobrar el equilibrio de la prestación sanitaria en el Vallés, ya que ambos centros drenaban altas hospitalarias y actividad quirúrgica que los hospitales públicos no podían absorber.