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Manojo de 'calçots' y tomates para comer en Tarragona / XAUXA - WIKIMEDIA COMMONS

Los mejores lugares para comer 'calçots' en Tarragona

Este manjar vegetariano es uno de los más demandados en esta época del año en la provincia catalana

5 min

No hay duda de que los calçots son uno de los manjares de la gastronomía catalana y, en especial, de Tarragona. Esta variedad de cebolla se cultiva a propósito con un método específico para que sea alargada y se suele vender en grandes manojos para cocinar (y disfrutar) en familia. Aunque, en ocasiones, lo que apetece es disfrutar de una buena calçotada sin tener que cocinar o preocuparse por el fuego, los sarmientos o la salsa, tan importantes en esta preparación.

Por lo general, a finales del mes de enero suele comenzar la temporada de esta verdura, que estará disponible hasta abril. Aunque es a partir de febrero y marzo, con la llegada de las temperaturas más cálidas, cuando más apetece ir a comer una calçotada al campo o a un restaurante. Para orientar a las personas que quieran pasar una jornada comiendo los mejores calçots de Tarragona, hay que destacar estos tres lugares.

El Vinyet (Creus)

La calçotada sabe mejor a la parrilla. Por eso en El Vinyet, un restaurante muy pequeño y acogedor ubicado en la carretera de Creus, se han especializado en cocinarlo de esta manera. La ambientación es también única en un local de estas características y transporta al comensal directamente a una masía antigua, con el techo de madera, las paredes de piedra y un sinfín de aparejos agrícolas por las paredes.

Una experiencia más allá del simple hecho de comer calçots, dado que este restaurante tan peculiar está ubicado cerca de un castillo que invita a pasear y a recuperar la relación con la naturaleza, que al fin y al cabo es de donde proceden los calçots que se comen en esta época del año. 

La Gran Calçotada de Valls

Una de las fiestas más conocidas de los calçots es la que se celebra en el pueblo tarraconense de Valls, razón por la cual el municipio tiene fama de destino gastronómico sin igual para comer estas cebollas. En la Gran Calçotada de esta localidad se puede disfrutar de todo un evento popular que gira en torno a esta verdura. Pasacalles, concursos, asado de calçots a la parrilla y degustaciones llenan el pueblo de amor por esta tradición tan catalana.

Gran fiesta de los calçots de Valls / WIKIMEDIA COMMONS

Gran Calçotada de Valls / WIKIMEDIA COMMONS

Según cuenta la leyenda, el calçot fue descubierto por un vallense, que fue el primero en cultivar los brotes tiernos de la cebolla que nacen de las cebollas viejas. Esto es lo que ocurre si se deja una cebolla demasiado tiempo en la despensa de casa, que le crecen unas ramificaciones de color verde, es decir, los brotes. Y siguiendo con esta historia de tradición, parece que este personaje histórico también fue el primero en acompañar los calçots con la tradicional salsa romesco, un imprescindible en esta receta.

Cal Ganxo (Masmolets)

Si lo que se quiere es comer calçots en un restaurante y olvidarse de la preparación, lo mejor es acudir a Cal Ganxo, tal y como demuestran los miles de comensales que acuden allí cada año, y que siempre suelen repetir. La forma de cocinar los calçots es la tradicional, una buena malla hasta arriba de estas cebolletas, unos buenos sarmientos y a la parrilla.

El restaurante celebrará su 40 aniversario el próximo año y lo hará siguiendo con su apuesta por los productos de productores de proximidad y con una salsa no tan secreta (en su página web explican que lleva almendras, ñoras, ajos, tomates, guindilla, aceite de oliva, aceite de girasol, perejil, viangre y sal) que les da ese toque de sabor extra. Además, los sirven sobre papel de periódico, como manda la tradición.