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Juan Sánchez posa con algunas maquetas de su colección

Del Flyer de los Wright al Boeing 777: la colección de 1.300 maquetas de Juan

Este mallorquín de 61 años lleva desde 1973 recopilando réplicas de aviones y lucha por exponerlas en los aeropuertos españoles

29.06.2019 00:00 h.
9 min

Cuando tenía 16 años, Juan Sánchez (Mallorca, 1958) recibió como regalo, de manos del presidente de la compañía, la maqueta de un avión de Spantax. Por aquel entonces cursaba sexto de Bachillerato y había comenzado a trabajar en el aeropuerto de Son Sant Joan, y hasta ahora. "Era coordinador de vuelos, y me dedicaba a ir a los aviones, y así sucedió", cuenta sobre su colección a Crónica Global. Tras más de cuatro décadas en el sector --los últimos 25 como jefe de turno del servicio de handling de Air Europa--, atesora una de las muestras más grandes del mundo. Nada más y nada menos que 1.375 ejemplares, del Flyer de los hermanos Wright al Boeing 777, y parar no entra en sus planes. El último lo adquirió hace pocos días, en un mercadillo de la isla, por 150 euros. "Había que comprarlo, era único", señala, aunque admite que solo ha adquirido un 10% del total. 

Juan Sánchez con una maqueta de un avión de Air Europa

Juan Sánchez con una maqueta de un avión de Air Europa

Durante todo este tiempo, no solo se ha dedicado a atesorar nuevos modelos, sino que ha batallado para poder mostrarlos al público. "La lucha de toda una vida que tengo con Aena es exponer la colección", explica, aunque es consciente de la dificultad que supone encontrar un espacio adecuado para ello. Parte de su sueño se ha hecho realidad, ya que 140 maquetas, dispuestas en seis urnas, se pueden ver en las instalaciones aeroportuarias de Palma, y una selección más pequeña en las de Málaga y Lanzarote. También pasaron por la capital. De hecho, 400 reproducciones estuvieron expuestas durante tres años en Barajas. Una muestra que recibió la visita de 15.000 pasajeros al día. En cambio, "Barcelona rechazó" su exposición hace una década, lamenta Juan.

Un Coronado de Spantax

Este mallorquín explica que el traslado no fue sencillo. "Llevarme 1.000 maquetas desde Palma a Barajas fue un follón de mucho cuidado", recuerda. Las trasladó en cajas "súper protegidas", en la bodega de un avión de Air Europa. Para más inri, no pudieron ir con el resto del equipaje, porque son construcciones delicadas. "Como trabajo en esto, me encargué de que fuera todo bien", apunta. Eso sí, aclara que no tuvo que hacerse cargo de los gastos de transporte porque fue "gentileza" de la compañía.

Maqueta del avión que trasladó a la selección española tras ganar el mundial / CG
Maqueta del avión que trasladó a la selección española tras ganar el mundial / CG

Aunque, como a todo buen coleccionista, le cuesta decantarse por alguna de sus piezas, Juan confiesa que tiene especial debilidad por la primera, "porque tiene mucha historia". Una reproducción de un Coronado de la extinta Spantax, compañía que quebró hace 30 años. Un modelo de aeronave que, a tamaño real, duerme en Son Sant Joan como bien catalogado que se encuentra en proceso de restauración. Además, su mujer trabajó como azafata de esa aerolínea.

Mostrar a los pasajeros la historia de la aviación

Sánchez cuenta que las maquetas grandes, que miden casi dos metros y medio, están en un local del aeropuerto de setenta metros cuadrados que le han cedido, esperando a ser expuestas. “La intención es que los pasajeros las puedan ver, pero por ahora no puede ser, porque no caben en las urnas que hay”, explica. Entre ellas se encuentra una que le cedió hace cuatro años la compañía Condor, con un valor de 8.000 euros. Materializar su intención no es sencillo, admite. "Cuando lo propones al aeropuerto, no te hacen caso. No es fácil”, relata, y admite que su mayor ilusión es poder mostrar réplicas de modelos de compañías como Air Spain, Tae, Meridiana o Transeuropa, que dejaron de volar pero que son “muy importantes en nuestra historia aeronáutica”, subraya.

Una de las maquetas de Juan Sánchez en el aeropuerto de Palma de Mallorca / CG
Una de las maquetas de Juan Sánchez en el aeropuerto de Palma de Mallorca / CG

Conseguir las réplicas de los aviones tampoco es tarea fácil. "Me pongo en contacto con las compañías aéreas, muchas ya me conocen y me las dan”, explica, después de toda una vida de trabajo en el sector de la aviación. A veces, si uno pregunta al individuo equivocado se encuentra con “un no de entrada”. ¿Su truco? “Hablar con alguien de marketing e insistir mucho, ser pesado”, aunque no siempre tiene éxito. Un cometido en el que no está solo, ya que su hijo, mecánico de Norwegian, y sus amigos, también colaboran. "Cuando hay alguna fiesta, o es mi santo o cumpleaños ya saben lo que quiero, y me regalan alguna maqueta, es fácil acertar”, ríe.

"No puedes parar"

¿Cómo se guardan 1.375 réplicas de aviones en casa? Juan explica que al quitar los planos, el espacio que ocupan es más reducido de lo que parece, pero admite que “es complicado. Tengo una casa grande, pero aún así, es difícil”, señala. Además, no solo es una cuestión de espacio, sino que sus objetos fetiche requieren un mantenimiento. “Cuando las guardo en casa, las protejo mucho. Y las que están expuestas, también se tienen que limpiar de vez en cuando”, señala. ¿Es difícil resistirse a añadir una nueva pieza a la colección? “No puedes parar”, confiesa, y explica por qué. Su nivel de detalle es extremo: “Sigo las modificaciones que introducen las compañías: cambios de logos, de colores”. Pone el ejemplo de Air Europa, en la que el trabaja, y declara que en las tres últimas décadas ha introducido cinco modificaciones, y así lo refleja su colección, aunque no siempre se sale con la suya. "No siempre consigues contactar con la compañía y, en caso de que lo hagas, a veces te encuentras con una negativa. Pero yo lo intento, eso es el coleccionismo, al fin y al cabo”, relata. 

Juan Sánchez, rodeado de algunas de sus maquetas
Juan Sánchez, rodeado de algunas de sus maquetas

Para no perder la cuenta de sus adquisiciones ha elaborado un listado de Excel en el que incluye el año, modelo y capacidad de pasaje de cada una de las réplicas. Su hijo, "que viaja mucho", le consigue algunos de los que aún no tiene --tarea difícil, admite--: "Muchas veces le pasa lo mismo que a mí: o no le hacen ni caso o la tiene que comprar”. El sueño de Juan es ver, algún día, toda su colección en el aeropuerto de Palma, un lugar al que ha dedicado 46 años de su vida y, aunque comprende el problema de espacio, confía en que su deseo se hará realidad.

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