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Ada Colau y Alfred Bosch, junto a la tarjeta T-14/16 / AYUNTAMIENTO DE BARCELONA

Colau rompe el pacto que ofrecía transporte gratuito para jóvenes de 16 años

La negociación inicial beneficiaba al 80% de las familias de Barcelona

3 min

Los jóvenes podrán continuar viajando de forma gratuita cuando decidan --o más bien sus padres-- optar por el transporte público para ir al colegio. Siempre que tengan 15 años o menos, ya que la idea inicial de prorrogar la tarjeta de transporte gratis también para los adolescentes de 16 no se ha cumplido.

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, selló un pacto con el líder de ERC en el Ayuntamiento de la capital catalana, Alfred Bosch, que permitía ampliar los beneficios de la T-12 hasta los 16 años, una tarjeta que se adquiere pagando un precio simbólico de 35 euros.

La negociación

“Se prorrogó hasta los 14 y después había un pacto para prorrogarlo hasta los 15. Nosotros pedimos que se ampliara a los 16 años, que es cuando acaba la edad de escolarización obligatoria”, explica Bosch a Crónica Global. “Nos parecía lógico y razonable que los niños pudieran ir al colegio de forma casi gratuita”, añade.

Colau y Bosch negociaron hasta que aprobaron “unas rebajas” según el nivel de renta de las familias que podían beneficiar al 80% de los jóvenes de 16 años de la ciudad. Pero a la hora de la ejecución, todo han sido problemas: “Que si es muy difícil determinar el nivel de renta; que si esto era en Barcelona y no en toda el área metropolitana y, por tanto, no se aplicaba a todos los transportes metropolitanos sino solo a los del municipio y había que coordinarse con los demás… Todo fueron pegas”.

Solo algunas familias

Finalmente, la alcaldesa de Barcelona ha decidido conceder la gratuidad de las tarjetas a familias en riesgo de exclusión social. “Ha enviado unas 2.000 tarjetas. Consideramos que no tiene nada que ver con lo que pactamos, que era una medida de aprovechamiento general por parte del 80% de las familias de Barcelona. No ha cumplido el pacto”, lamenta el líder de ERC en Barcelona.

Se trata de una ruptura que, de no revertirse, afectará a la negociación de las ordenanzas fiscales. “Cuando quieran hablar, tendremos que tener resuelto este tema y, si no se aplica, tomaremos nota y actuaremos en consonancia. Lo que negociamos se lo han pasado por el forro”, sentencia.