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Golpe contra los tres clanes que controlaban el 'supermercado' de la droga en el Raval­­­

Cerca de 1.000 agentes de Mossos, Policía Nacional y Urbana detienen a 61 personas tras 40 registros en Barcelona e incautan más de seis kilos de cocaína y heroína

7 min

Hartos de la venta y consumo en su barrio, vecinos del Raval colgaron hace unos meses una peculiar pancarta en la calle Salvadors: “Bienvenidos al supermercado de la droga”. Y es que, como ha detallado este miércoles el intendente de los Mossos d’Esquadra, Rafa Tello, el declive de los narcopisos durante la pandemia ha trasladado la venta de estupefacientes a la vía pública. Este precisamente ha sido el objetivo de la operación Coliseo, que, con un despliegue de 1.000 agentes, se ha saldado con la detención de los cabecillas de tres entramados criminales que controlaban la distribución de sustancias en el centro de Barcelona, así como algunos municipios de su área metropolitana.

Uno de los detenidos durante la operación Coliseo en el Raval / ELENA BURÉS
Uno de los detenidos durante la operación Coliseo en el Raval / ELENA BURÉS

Se trata de tres ramas de un “consolidado entramado criminal”. Por una parte, la de origen rumano, dedicada a la venta de heroína en la calle, con una estructura jerarquizada, que sus principales líderes dirigen desde el país del sureste de Europa. En Barcelona habían delegado sus funciones en personas de su confianza para controlar a los distribuidores en la vía pública. Luego, la formada por ciudadanos pakistaníes, que se encargaba de suministrar los estupefacientes al clan rumano --también cocaína--, y, por último, la organización de origen nigeriano, que gana protagonismo durante el aislamiento, cuando comienza a proveer de drogas a los otros dos grupos investigados.

El Covid-19 interrumpe los envíos

El motivo de esta irrupción es el parón de suministro de mercancía tras el decreto del estado de alarma. Y es que eran mulas que viajaban desde Pakistán e Inglaterra las que introducían los estupefacientes en Barcelona. El impacto del Covid-19 interrumpe los envíos y es ahí donde el grupo nigeriano entra en juego. Las restricciones de circulación y la desarticulación de una veintena de narcopisos en el Raval empujan a los vendedores a la calle, ante el desespero de los vecinos, testigos de trifulcas entre distribuidores y clientes, y víctimas de amenazas por denunciarles.

 

Uno de los detenidos durante la operación Coliseo contra el tráfico de drogas en el Raval / EB

La investigación arrancó en agosto de 2019, cuando la brigada de extranjería y fronteras de la Policía Nacional trataba de desarticular un entramado criminal dedicado a la trata de seres humanos con fines de explotación. En concreto, para la comisión de un delito: la venta de estupefacientes bajo amenazas y coacciones. Las pesquisas se tradujeron en una operación conjunta con Mossos y Guardia Urbana que, hasta el momento, se ha saldado con 61 detenidos, la incautación de más de seis kilos de marihuana y cocaína, dos de anfetaminas y 350 plantas de marihuana, así como 71.000 euros en efectivo, tras realizar 40 registros en domicilios y locales del centro de Barcelona este miércoles.

"Ya era hora"

Un despliegue que ha establecido uno de sus puntos de control en la rambla del Raval, cuyos vecinos han observado un ir y venir de agentes con arrestados. Precisamente, un joven británico, sorprendido por el operativo, ha preguntado qué ocurría. “Drogas”, le han contestado, a lo que el chico ha replicado: “Ya era hora. Esto está lleno”. No opinaban lo mismo dueños de establecimientos cercanos, como una carnicería de la calle Hospital, por donde los furgones policiales han tenido que hacer verdaderas virguerías para maniobrar. Preguntado por el dispositivo, el hombre, de origen pakistaní, ha preferido guardar silencio. Este dispositivo no parte de cero. Es la continuación de otros dos. Bacar, en 2018, que se saldó con 55 arrestos, y Suricata, el pasado año, con 53. Precisamente, uno de los detenidos tras desmantelar una organización de venta de drogas en 2019 es quien dirigía, desde prisión, el entramado pakistaní que suministraba las sustancias a la organización rumana.

El concejal de Ciutat Vella, Jordi Rabasa; el 'conseller' de Interior, Miquel Sàmper, y el teniente de alcalde de seguridad, Albert Batlle / CG
El concejal de Ciutat Vella, Jordi Rabasa; el 'conseller' de Interior, Miquel Sàmper, y el teniente de alcalde de seguridad, Albert Batlle / CG

Tal ha sido el despliegue, que hasta el epicentro del operativo se han desplazado el conseller de Interior, Miquel Sàmper; el teniente de alcalde de seguridad, Albert Batlle, y el concejal de Ciutat Vella, Jordi Rabasa. También Pere Ferrer, director de los Mossos d'Esquadra, y allí se han sucedido abrazos entre unos y otros con agentes de los cuerpos de seguridad para celebrar la macrorredada. También los vecinos del Raval que siguen con la pancarta en su calle se han congratulado por la intervención contra el tráfico de drogas, aunque recuerdan que, semanas atrás, la policía quitó hierro al problema que llevan meses denunciando y redujeron a "dos o tres" los 28 inmuebles dedicados a la venta de droga, según el recuento de los residentes. Preguntado por la cuestión, el intendente Tello ha puntualizado que los narcopisos están en declive en Ciutat Vella --"solo tenemos localizados tres"--, no así otros espacios dedicados a la distribución, pero no el consumo. 

Adiós al 'supermercado' de la droga

"Parece que quieren entrar en una especie de guerra semántica con los vecinos, cuando nosotros mismos vemos como la gente viene a comprar droga. No los llamemos narcopisos; hablemos de puntos de venta, pero hagamos lo posible por erradicarlos", subraya C. B., residente en Salvadors, quien avanza que su pancarta cambiará en los próximos días. Ya no darán la bienvenida a los viandantes señalando el "supermercado de la droga"; no quieren estigmatizar más aún el barrio. Eso sí, seguirán denunciando que al menos tres inmuebles, dos titularidad de la Generalitat y otro del consistorio, son espacios donde se distribuyen estupefacientes.