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Un miembro del clan de los Jodorovich ante la Audiencia de Barcelona / RTVE

El hijo del patriarca de los Jodorovich acepta un año y nueve meses de cárcel por tráfico de drogas

El integrante de la tercera generación del clan familiar llega a un acuerdo con fiscalía tras asumir que distribuyó cocaína y marihuana en Barcelona

4 min

Acuerdo de conformidad entre el clan de los Montero-Jodorovich y la fiscalía por una nueva causa por tráfico de drogas. Antonio, alias Tajas, hijo del patriarca del clan, Aquilino, ha aceptado un año y nueve meses de prisión por delitos contra la salud pública y pertenencia a organización criminal.

La familia llegó a Barcelona desde el centro de Europa en los años 30. Se instaló en la Zona Franca y desde allí controlaba la distribución de estupefacientes en el área metropolitana y blanqueaba sus beneficios mediante una extensa red de negocios. Entre ellos, del sector inmobiliario, la venta de vehículos, o incluso criaderos de caballos.

Narcotráfico "a gran escala"

Los Mossos d'Esquadra atribuyeron al clan actividades de tráfico de drogas "a gran escala". Ya en 2011, su padre, Aquilino, fue condenado a varios años de prisión por el mismo ilícito, al igual que sus tres hijos, entre ellos, Antonio ,quien, pese a la sentencia firme de la Audiencia de Barcelona, no llegó cumplir su pena. El Supremo lo absolvió al desestimar las escuchas de los investigadores por un defecto de forma.

Volvió a caer en 2019, cuando la policía catalana explotó la operación Titán contra el menudeo en el barrio de La Mina, en Sant Adrià de Besòs. El Tajas, también apodado Nico, de 48 años, ha cerrado ahora un acuerdo con el ministerio público para eludir la cárcel, ya que la pena no supera los dos años. También deberá abonar 20.000 euros de multa, en caso de que la Audiencia ratifique el acuerdo de conformidad entre las partes al inicio del juicio, previsto para el próximo 18 de enero.

"Frenética" actividad de Montero-Jodorovich

Los hechos que investigó el Juzgado de Instrucción 3 de Badalona se remontan a 2015, cuando, señala la fiscalía, Montero-Jodorovich, tercera generación del clan, "con la intención de obtener ilícito enriquecimiento, se dedicó a la adquisición y distribución de cocaína y marihuana en el área metropolitana de Barcelona".

Venta de estupefacientes para las que Montero-Jodorovich contó con la participación de otros ocho acusados, que también han llegado a un acuerdo con el ministerio fiscal. Entre ellos, Polat Mehmet, apodado El Turco, que ha recibido la misma pena: un año y nueve meses de prisión por delitos contra la salud pública y pertenencia a organización criminal.

Pinchazos telefónicos

Pinchazos telefónicos permitieron a los investigadores comprobar como el mismo Antonio apalabraba la venta de droga, o realizaba llamadas para ofrecer las sustancias. Era así como, según la fiscalía, Montero-Jorovich mantenía una "frenética actividad ilícita, en contacto continuado con proveedores de sustancias y compradores".