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Un hombre fuma un cigarrillo electrónico / PIXABAY

El cigarrillo electrónico puede traer consecuencias para los pulmones

Según una investigación los efectos de este método son tan dañinos como el tabaco

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El vapor del cigarrillo electrónico puede causar graves problemas para nuestros pulmones. Así lo revela un reciente estudio experimental llevado a cabo por el Instituto de Inflamación y Envejecimiento de la Universidad de Birmingham, en Reino Unido. Según este trabajo el vapor que produce este dispositivo aumenta la producción de químicos inflamatorios y desactiva las células protectoras clave en los pulmones. 

Actualmente la moda del 'vapeo', como se conoce a esta práctica, es cada vez más popular entre los jóvenes. Sin embargo, los estudios que se habían realizado hasta ahora se centraban en estudiar la composición química del líquido del cigarrillo electrónico, no en el condesado de vapor. Por ello, y para poder determinar estos efectos, el grupo de científicos ideó un procedimiento mecánico que permitiera imitar lo que ocurre en el vapeo, llegando a la conclusión de que el condesado era altamente más nocivo para las células que el líquido con el que se fabrican los cigarrillos electrónicos. Este efecto empeoraba todavía más a medida que se aumentaban las dosis.

Se necesita más investigación

El condensado de vapor es capaz de aumentar la muerte celular y la producción de sustancias químicas inflamatorias. Del mismo modo, la capacidad de respuesta de las células para engullir bacterias se ve igualmente afectada por este tipo de sustancia.

Según los investigadores, los cigarrillos electrónicos son a día de hoy un producto nuevo del que es necesario investigar y comprobar su fiabilidad. A pesar de que se presenten como un sustitutivo más seguro que el tabaco tradicionales, aún pueden ser perjudiciales a largo plazo y es esto precisamente en lo que hay que trabajar. Así lo determina el profesor David Thickett, uno de los principales responsables de este estudio: “No creo que los cigarrillos electrónicos sean más dañinos que los cigarrillos comunes. Pero debemos tener un escepticismo cauteloso de que son tan seguros como se nos hace creer”.