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La zona en la que se derrumbaron 144 nichos del cementerio de Montjuïc / CG

Un Día de Todos los Santos oscurecido por el desbarajuste municipal

Los afectados por el derrumbe de nichos en Montjuïc piden las pruebas de ADN para comprobar que los huesos enterrados de nuevo son de sus familiares

8 min

Cuesta encontrar la zona en la que se derrumbaron 144 nichos de un mismo bloque en el cementerio de Montjuïc hace más de un mes. A la complejidad y dimensiones del interior del camposanto más grande de Barcelona se le suma la opacidad con la que el consistorio ha llevado el asunto --ocultado por los principales responsables, que escurrieron el bulto desde el primer momento-- y su poca voluntad por que se conociese el suceso.

“¡Ah! ¿Pero ha habido un derrumbe de nichos?”. Esta era la frase más repetida por las más de diez personas preguntadas por este medio en varios puntos del cementerio la mañana de este miércoles, 1 de noviembre, Día de Todos los Santos. Los trabajadores de Cementiris de Barcelona --hasta cuatro-- contribuían al despiste sobre dónde se encuentran las tumbas afectadas: ninguno sabía, o decía no saber, de qué les hablaban.

Una mujer limpia una tumba en el cementerio de Montjuïc el Día de Todos los Santos / CG

Una mujer limpia una tumba en el cementerio de Montjuïc el Día de Todos los Santos / CG

Pasó en 2005

Finalmente, en la confluencia entre la vía Sant Antoni y la plaza Sant Joaquim, dos hombres observan el desastre. “¡Qué pena!”, comentan. Se llaman Pedro y Antonio y sus raíces andaluzas les llevan a no olvidar la costumbre de visitar el cementerio bastante a menudo. “Aquí tenemos a nuestros padres y a una hermana”, explican a Crónica Global. Y recuerdan que no es la primera vez que se derrumba un bloque de nichos en Montjuïc: en 2005, junto a la tumba de su progenitor, a solo unos metros, cayeron unos 50.

Aparece un grupo de familias afectadas por el hundimiento del 15 de septiembre. Llegan juntas y preguntan a los allí presentes si ellos también tenían algún familiar enterrado allí. Están buscando unir fuerzas para presentar una demanda colectiva contra los principales responsables del desastre: Eloi Badia, concejal de Presidencia en el Ayuntamiento de Barcelona, y Jordi Valmaña, director general de Cementiris de Barcelona.

Familiares afectados por el derrumbe de 144 nichos del cementerio de Montjuïc, en la zona del suceso, el día 1 de noviembre / CG

Familiares afectados por el derrumbe de 144 nichos del cementerio de Montjuïc, en la zona del suceso, el día 1 de noviembre / CG

Errores de identificación

“Conmigo cometieron un error”, cuenta Cristina García. Su padre llevaba dos años enterrado en el bloque donde permanecen, también, tres familiares más, entre ellos una niña de tres años. “Me dijeron que habían recuperado los huesos de mi padre y resultó ser el señor del bloque de arriba, que tenía la misma numeración que el de abajo”. Posteriormente, le llamaron para decirle que tenían buenas noticias. Habían localizado a sus cuatro familiares. “¿En dos semanas, cuando las antropólogas llegaron cinco días después del derrumbe?”, se pregunta Cristina, descreída.

Ninguno de los familiares afectados tiene la garantía de que los huesos que permanecen enterrados en otros nichos --sin nombre en la placa exterior y sin que ellos mismos hayan visto que los han colocado ahí-- sean los de sus congéneres. Por eso piden, desde el primer momento, que se les haga una prueba de ADN. “Los trabajadores nos dijeron, con sus palabras medidas y bien aprendidas, que no haría falta porque las antropólogas estaban de camino y habían pedido ayuda al Instituto Forense”, explica Cristina, tras añadir que con un hueso no es suficiente para la identificación del parentesco.

 

Lluís Caritj observa los escombros que apartaron las excavadoras y cree que pueden haber restos óseos de sus familiares / CG

Lluís Caritj observa los escombros que apartaron las excavadoras y cree que pueden haber restos óseos de sus familiares / CG

Lo mismo opina Lluís Caritj: “Queremos el ADN y que me aseguren que cada una de las personas que yo tengo ahí, son ellos de verdad”. Nueve de sus familiares estaban enterrados en el mismo bloque y ahora no sabe dónde están. Critica la opacidad con la que se ha gestionado el asunto desde el principio. Los trabajadores de Cementiris de Barcelona les llamaron para decirles que se había producido un corrimiento de tierras en la montaña y no le dieron importancia hasta que no llegaron al lugar y vieron las excavadoras manejando los restos óseos de sus familiares.

“Yo llamé a la Guardia Urbana y les pedí por favor que parasen las máquinas”, dice Lluís. “Yo bajé a la zona donde no se podía acceder y acabé pegando un grito: ¿Dónde está mi familia?”, añade Cristina. “A mí me dijeron que iban a llamar a los Mossos y yo dije: ‘Perfecto, si no lo hace usted los llamaré yo”, explica Núria Miñana.

Ni siquiera sabían que tenían derecho a reclamar daños morales. Lo supieron tras visitar a la Síndica de Barcelona, Maria Assumpció Vilà, que les recibió en su despacho e hizo de intermediaria con el Ayuntamiento de Barcelona para que el concejal Eloi Badia les recibiera. Lo peor, para ellos, es la frase que el consistorio les repite una y otra vez a su abogado: ¿Cuánto dinero quieren? “No queremos dinero, queremos seguir viniendo aquí una vez al mes, no solo el Día de Todos los Santos, porque es lo último que nos queda de nuestros familiares”, lamenta Lluís.

Estado de las tumbas situadas junto a los nichos derrumbados en el cementerio de Montjuïc / CG

Estado de las tumbas situadas junto a los nichos derrumbados en el cementerio de Montjuïc / CG

Los afectados se ríen de la pregunta sobre cuál ha sido el papel del Gobierno de Ada Colau en todo este desastre. “Ninguno. Cero. Nulo. Ni una disculpa”, contesta Cristina. En la reunión con Eloi Badia, éste aseguró no saber ni la mitad de la situación (“Se sorprendía, o hacía que se sorprendía, de todo lo que le explicábamos”). Les insinuó, incluso, que cesaría a Jordi Valmaña como director de Cementiris de Barcelona, tras explicarles que “él se lo había encontrado ya ahí y no podía hacer nada”.

Núria es también ingeniera, como el concejal de Presidencia. Le dijo, de colega a colega, que el derrumbe podría haberse evitado: “Si llegáis a apuntalar la zona dos días antes, en cuanto descubristeis la grieta, hubierais podido salvar los cadáveres”. Pero no lo hicieron, y ahora tampoco responden a sus responsabilidades. De momento, los afectados intentan encontrar a todas las familias que se encuentren en su situación para luchar juntos y, para ello, han creado un grupo de Facebook: Afectados por el derrumbe en el cementerio de Montjuïc.