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Latas de refresco / CREATIVE COMMONS

¿Por qué los catalanes consumen menos bebidas azucaradas?

El encarecimiento en Cataluña de las bebidas azucaradas ha provocado una reducción del 22% en su consumo

11.04.2018 19:23 h.
3 min

Si hay una bebida que triunfa en el supermercado, esa son los refrescos. Con el paso de los años, se han convertido en el acompañante perfecto de cualquier aperitivo o comida, gracias a su delicioso y burbujeante sabor.

Sin embargo, tampoco es un secreto el impacto que su consumo tiene sobre nuestra salud. Este tipo de productos contienen edulcorantes calóricos añadidos como el azúcar, la fructosa, la sacarosa o el jarabe de maíz. Una composición que induce al individuo a un aumento de peso e incrementa el riesgo de padecer enfermedades cardíacas, diabetes tipo 2 o gota. Un grave problema contra el que la Generalitat lucha sin descanso.

Cortar por lo sano

El pasado 1 de mayo de 2017, todo el territorio catalán adoptó un impuesto sobre las bebidas azucaradas envasadas, con independencia de su lugar de fabricación. ¿El objetivo? Obligar al cliente a reducir la ingesta de refrescos y zumos procesados. Once meses después, y según datos de la Universidad Pompeu Fabra y la Universidad de Barcelona, este hábito ha disminuido un 22% en toda la comunidad, una cifra que equivale a seis litros de refresco por semana.

Vaso de refresco con hielo / CREATIVE COMMONS

Esta medida también ha afectado notablemente a la economía, aunque no de la manera esperada por el gobierno. La Agencia Tributaria de Cataluña asegura haber recaudado un 30% menos de lo previsto con las bebidas azucaradas. Un porcentaje que se traduce en más de 22,7 millones de euros y que refleja los resultados de este impuesto disuasorio, favorable para el consumidor.

Aun queda mucho camino por recorrer

Por el momento, el impuesto contra las bebidas azucaradas ha aumentado un 20% el precio de los grandes recipientes, y entre un 5% y 10% el de las latas. Esta restricción afecta únicamente a los productos con más de ocho gramos de azúcar por cada cien mililitros, lo que supone 107 kilocalorías menos por semana.

Bebida de limón / CREATIVE COMMONS

No obstante, este no es el final de la batalla. Lamentablemente, a esta ley no están sujetas otra clase de bebidas elaboradas como los zumos naturales o concentrados, la leche, los yogures líquidos, los productos de uso médico o las bebidas alcohólicas