¿Por qué aumentan los casos de fraude alimentario?

Mientras que los problemas de seguridad en este ámbito disminuyen, la UE plantea controles más estrictos para evitar estafas

¿Por qué aumentan los casos de fraude alimentario?
24.05.2017 00:00 h.
4 min

Hamburguesas de ternera con menos de un 25% de ese animal, atún rojo teñido con remolacha, carne de buey que en realidad es de vaca vieja, merluza sudafricana que se vende como europea. Los casos de fraude alimentario se han disparado. No es un problema de seguridad, sino de calidad y contra los derechos de los consumidores.

Crianza, distribución y venta final son las tres fases en las que se puede presentar, en estos casos, información falsa o engañosa. La sensación últimamente es que se han multiplicado estas situaciones o que su difusión es mucho más amplia. Antes, eran más habituales casos de seguridad alimentaria, como las vacas locas y la gripe aviar.

Mientras que los primeros son un simple hecho de desinformación, éstos ponen en peligro la salud de los consumidores. El caso más reciente es el del atún fresco retirado del mercado por provocar más de 50 intoxicaciones.

Controles más estrictos

La balanza se ha invertido. María José Plana, directora del Máster en Alimentación, Ética y Derecho de la Universitat de Barcelona (UB), explica que los productos en el mercado que ponen en riesgo la seguridad alimentaria son muchos menos que antes. Es por los estrictos controles que impone la legislación de la Unión Europea y que llevan a cabo los países. En algunos casos, son los gobiernos autónomos los que tienen competencia en la vigilancia.

“Las Administraciones han empezado a poner la atención en los fraudes, porque los casos graves, que ponen en riesgo la salud de los ciudadanos, son cada vez menos al estar más controlados”, indica Plana. A mediados de marzo, el Parlamento Europeo aprobó un nuevo reglamento.

fraude alimentario carne

Trabajadores manipulan piezas de carne, en una imagen de archivo / EFE

La confianza del consumidor

Sus objetivos son mejorar el rastreo de los alimentos, combatir el fraude y “devolver la confianza en la cadena de alimentos al consumidor”. Es lo que más preocupa en este momento y de lo que más eco se hace la opinión pública. Cuando aparecen tanto casos de fraude como de seguridad alimentaria, falta comunicarlo a los ciudadanos, según Plana.

Considera que las Administraciones deberían informar a los ciudadanos cuando ocurren situaciones similares. En estas ocasiones, es fácil que las falsas creencias y la desinformación extiendan el temor entre los vecinos de forma infundada.

El aceite de palma y el panga

Casos aparte son los del aceite de palma y el panga. De vez en cuando, ciertos productos alcanzan la fama ya sea por sus características nutricionales de beneficio dudoso o por las condiciones medioambientales que los rodean. La falta de consenso entre nutricionistas y autoridades empeora la situación.

Mientras que Carrefour decidió dejar de vender esta especie de pescado en varios países por su mala fama, tanto la Agencia Catalana de Seguridad Alimentaria como el Ministerio de Sanidad aseguraban que no existe una alerta real ni ninguna recomendación oficial. María José Plana asegura que es por esta razón que la Unión Europea plantea crear una agencia que vigile estos casos, que no son ni de seguridad alimentaria ni de fraude.

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