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¿Por qué tiene el acosador que acabar, también, con la ficción?

El 'caso Spacey', un trastorno de hipersexualidad

Los expertos en psiquiatría, psicología y abuso sexual consideran que el actor ha usado su homosexualidad para encubrir un delito

6 min

Los especialistas en psiquiatría y psicología de la sexualidad no dudan. Cuando un adulto se insinúa a un menor o responde a las insinuaciones de éste, el único concepto posible para definirlo es abuso sexual.

El caso de las recientes denuncias por parte de actores que presuntamente habrían sufrido abusos sexuales por parte de Kevin Spacey mientras eran menores de edad ha reabierto el debate sobre la elevada impunidad que aún impera en el mundo laboral respecto al acoso sexual o incluso la violación.

Los expertos consultados por Crónica Global consideran que el caso Spacey es equiparable a muchos otros y niegan que se pueda tipificar como “adicción al sexo” cuando estas relaciones implican a jóvenes menores de edad.

¿Adicción al sexo?

El neuropsiquiatra Francisco Traver es el primero en definir el trastorno del actor como hipersexualidad: “Aunque lo suyo lo hayan enfocado como un trastorno por adicción al sexo y haya ingresado en una de esas clínicas carísimas donde será sometido a un tratamiento intensivo, yo retomo el sentido psicoanalítico de perversión sexual”. Para el psiquiatra, esta perversión “tienen que ver con la hipersexualidad”: “Toda perversión supone un exceso y una única forma de gozar, donde se escamotea la natural relación de daño-cuidado que nos inspiran los niños”.

En el manual estadístico de trastornos mentales de Estados Unidos --conocido como DSM y que en Europa tiene su equivalente en el que edita la Organización Mundial de la Salud (OMS) llamado CIE-10-- cualquier diagnóstico psiquiátrico debe llevar una codificación del DSM. Y estipula que no existen adicciones más allá de ciertas sustancias químicas psicotrópicas. “Las llamadas adicciones comportamentales que el DSM reconoce son en realidad perversiones, es decir, versiones exageradas de algo”, apostilla Traver.

Infancia

Cuando saltó el caso de Spacey a la prensa, el actor reaccionó rápido disculpándose en las redes sociales y haciendo pública su homosexualidad. Los expertos sostienen que el uso de su orientación sexual es una excusa para justificar su “hebefilia”, la preferencia homosexual o heterosexual por chicos y chicas púberes (entre 12 y 15 años), que a diferencia de la pedofilia se refiere a niños prepúberes.

La psicóloga especialista Margarita García Marqués, de ASPASI, una entidad de prevención del abuso sexual infantil, dice que muchos de los abusadores han sido también víctimas en su infancia. Esto se ajustaría al caso de Spacey, en el cual su hermano desveló que el actor habría sufrido acoso por parte de su padre durante la infancia.

García Márquez también considera que la hipersexualidad es una característica típica de este perfil de acosadores: “Los chicos que han sido abusados reaccionan de tres formas: con una hipersexualización desde niños; con pánico al sexo; o los que evolucionan bien y lo superan”. En el caso de los que derivan en abusadores también se visualiza esta hipersexualidad fruto de un trastorno.

Relaciones de poder

El catedrático de psicología de la sexualidad de la Universidad de Salamanca Félix López Sánchez es el experto más relevante a nivel nacional en este campo. Su experiencia no solo se limita al campo teórico, ya que cuando estaba al frente de la Comisión de Garantías en la universidad lograron demostrar un caso de abuso de un profesor hacia tres alumnas. Los estudios en dicho centro demostraban que un 5% de las alumnas de último curso y doctorado habían sufrido algún tipo de acoso por parte de profesores en los cinco años que llevaban en el centro.

Sánchez considera que “muy probablemente Spacey se sentía impune”, como sucede “con tantos abusadores”: “Cuando el acoso se produce en el mundo del trabajo hay una relación de poder que coloca en debilidad a la otra persona”, esgrime. Este catedrático, autor del libro Ética de las relaciones sexuales y amorosas, también considera que el argumento de la homosexualidad es una excusa: “Los homosexuales tiene el mercado más reducido, pero cuando son menores de edad no puede haber insinuación porque es un delito”.

Los tres expertos también coinciden en que tanto las mujeres como los menores víctimas deben denunciar esta situación una vez tiene lugar para “proteger a futuras víctimas”.