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Las casas pasivas aprovechan la energía y consumen poco

Casas pasivas: saludables y eficientes energéticamente

Son construcciones con el certificado ecológico Passivhouse que garantiza espacios no contaminantes acordes con los estándares europeos

5 min

Hablar de casas pasivas es enfrentar el tradicionalismo más conservador y las nuevas tendencias en ahorro. Reducir costes en luz o gas es todo un dolor de cabeza para las familias contemporáneas. La comodidad y el confort forman parte de la nueva forma de vivir del europeo, y estar calientes en invierno y frescos en épocas veraniegas es parte de las necesidades que toda casa debe sustentar. 

Sin duda alguna, las construcciones que mejoran la eficiencia energética y ahorran en energía sin tener que sacrificar la comodidad resultan la opción más idónea. 

Valor añadido

Desde 2015  existen las primeras Casas Pasivas en Madrid. Son viviendas que cuentan con las comodidades típicas de cualquier hogar pero que contienen un valor añadido por su certificación de PASSIVHOUSE. Esta certificación además, otorga un mayor valor económico en el momento de la venta. 

Son inmuebles que tienen la misma longevidad que el resto de viviendas tradicionales  y además, están respaldadas con garantías de usabilidad. La ventaja principal es que el periodo de ejecución es menor que el de obra normal.

Aire de calidad

Se trata de construcciones que combinan a la perfección tecnología y naturaleza y están pensada para aprovechar al máximo la luz y la radiación solar. Además ofrecen un altísimo aislamiento y una renovación del aire a través de un sistema de ventilación con recuperador de calor. de este modo, mantiene las condiciones atmosféricas ideales en su interior a bajo coste.

Según el Instituto Passivhaus, la casa pasiva puede llegar a consumir un 90 por ciento menos de energía en comparación con una casa ya construida y un 75 por ciento menos que una casa nueva. Según la referencia de los estándares europeos podemos hablar de miles de euros de ahorro.

El origen de Passivhaus

El concepto de casa pasiva irrumpió en los años 90 de la mano de un grupo de arquitectos, alemanes y suecos, que visionaron un modo de construir basado en una serie de normas energéticas que se pueden aplicar a cualquier construcción.

Con la analogía con una certificación ecológica de productos alimentarios, en Passivhaus quedan definidos los criterios ecológicos.La puntuación de estos debe sumar un factor mínimo para poder obtener la certificación de ser Passivhaus.

Entre ellos están: súper aislamiento en paredes, suelos y cubierta, orientación de la casa para aprovechar la radiación del sol y la ventilación mediante un recuperador de calor, ventilación cruzada durante el verano, eliminación de puentes térmicos, estanqueidad de la edificación, y finalmente puertas y ventanas de alta precisión

Niveles bajos de CO2

Los estándares PASSIVHAUS ofrecen una elevada calidad del aire interior, lo cual se traduce en un atemperamiento homogéneo alrededor de toda la superficie de la vivienda y niveles muy bajos de concentración de CO2. 

El filtrado que se integra en los recuperadores de calor también reduce la presencia de polvo y partículas en suspensión. Todo esto convierte la vivienda en un espacio más saludable para personas alérgicas o sensibles a estos residuos.

¿Son más caras?

A pesar de lo que pueda parecer, el coste de la construcción y las reformas de este tipo de inmueble no es demasiado más elevado que el de una vivienda tradicional. Además, a la larga, el porcentaje de coste superado se recupera mediante la eficencia energética que ofrecen y en calidad de vida. 

Todo esto sin contar que mientras adeptos se suman a las casas pasivas, más competencia existe en la fabricación de componentes y cada vez son del mismo costo que una casa tradicional.  Una ‘Passivhaus’ es la opción que mezcla rentabilidad, confort, economía y salud. 

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