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El economista José María Gay de Liébana / EFE

Carta al amigo José María Gay de Liébana

José Ramón Calvo, presidente del Instituto de Cooperación Internacional de la Real Academia Europea de Doctores, se despide del economista fallecido este viernes

José Ramón Calvo
4 min

Querido José María,

Te has ido muy pronto... El RCD Espanyol aun no ha ganado la Champions y tú tenías aún muchos partidos de tenis que jugar, muchas partidas de golf que disfrutar y mucha gente a la que enseñar...

Querido amigo, grande, como tú siempre decías, hasta en la muerte has dado una lección de vida.

Hasta el ultimo día, antes de que tu cuerpo decidiera parar de sufrir, con qué entereza y ánimo lo sobrellevaste, estuviste grabando tus opiniones, dando tus sabios consejos y ayudando, como hiciste siempre, a todos aquellos para los que eras un referente y despidiéndote de tus amigos en esta última semana sabiendo que el final de tu vida era inminente.

Recordar tu sonrisa perenne, tu optimismo desbordante y tu clarividencia profesional ante los retos que la situación económica nos presenta día a día era un lujo y una suerte porque al menos en España había alguien con sentido común, conocimiento demostrado y ganas de compartirlo.

Pero, sin duda, el lujo mayor para tus amigos fue la inmensa calidad de tu amistad, tu bonhomía, la cantidad de momentos que tuvimos la oportunidad de compartir en las sesiones de la Real Academia Europea de Doctores donde lo que decías y cómo lo decías era trascendente y que recordaremos siempre, querido José María, como uno de esos tesoros que uno lleva grabado en su corazón.

Decía la canción que "algo se muere en el alma cuando un amigo se va". Aquí a todos tus amigos se nos ha ido algo más que otro amigo. Se nos ha ido el conocimiento, la capacidad de análisis, la sabia valoración de la realidad económica y también la alegría del reencuentro después de los tiempos sin vernos, con tus tan características y únicas expresiones de afecto.

Querido amigo, en esta carta de despedida no puedo dejar de mencionar a los dos otros grandes pilares de tu vida, tu querida esposa Memé y tu hijo Pepe. Ellos son los que más sentirán tu falta en el día a día, pero siempre tendrán la certeza y el consuelo de saber que tú fuiste único, maestro, y que tus enseñanzas no solo profesionales​ sino las que dabas cada día y la manera en la que afrontaste hasta el final lo que el destino te había marcado, esas estarán siempre presentes, honrando la memoria de un gran ser humano.

Descansa en paz, querido José María. 

José Ramón Calvo
Presidente del Instituto de Cooperación Internacional de la Real Academia Europea de Doctores