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El local 'okupado' Can Vies, en el barrio de Sants / EUROPA PRESS

Los ‘okupas’ pretendían montar una universidad en Can Vies

El Ayuntamiento de Barcelona cedió el edificio a una asociación de vecinos en 1999

3 min

Los vecinos de la Asociación Brasil-Badal-Bordeta del barrio de Sants de Barcelona se reunían siempre “en un edificio precario en el número 124 de Badal, junto al cajón”, que se salvó del proyecto de la Ronda del Mig y pasó a ser del ayuntamiento de la ciudad. Lo explica a Crónica Global un portavoz de la asociación que lleva 65 años viviendo en el barrio.

En 1999, el edificio en el que se reunían los vecinos pasó a ser de los hijos de los antiguos propietarios y tuvieron que buscarse otro local. Propusieron que fuera Can Vies, que entonces era una cooperativa de trabajadores de Transports Metropolitans de Barcelona (TMB). El ayuntamiento aceptó. Pero nunca llegaron a utilizarlo: antes llegaron los okupas.

Diálogo frustrado

“Fui a hablar con ellos para explicarles que ese local nos lo habían cedido a nosotros”, explican las mismas fuentes. “Me dijeron ‘Derecho de conquista. Hemos llegado primero’ y la conversación no fue a ninguna parte”. Intentó volver a mantener una conversación con los okupas, pero tampoco llegó a buen puerto.

“Les propuse arreglar el edificio con los ahorros de la asociación de vecinos y compartir los 500 metros cuadrados que había entonces y sin privilegios. Los okupas dijeron que no, que querían montar una universidad”, cuenta indignado. “¡Una universidad! De qué, no lo sé. Será de porros y juergas”, añade.

Quemaron una capilla

El portavoz de la Asociación Brasil-Badal-Bordeta recuerda que, antiguamente, en el edificio de Can Vies había una capilla católica de los trabajadores de TMB. “Allí se hacían las exposiciones de los Belenes cada Navidad”. Asegura que todo el barrio las visitaba. “Los okupas la quemaron”. Lo comprobó en una de las ocasiones en las que se acercó a la zona para intentar hablar con ellos: "Vi todos los bancos quemados afuera".

“Solo queremos que se acabe el proyecto que se aprobó, que se haga la rampa que une las dos zonas que tenían que unirse”, lamenta. Cuenta que nadie en el Ayuntamiento de Barcelona quiso coger el toro por los cuernos cuando empezó la okupación. “Trias consiguió el desalojo, pero lo hizo mal”. Ahora, sostiene que el consistorio actual le da largas.