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Salvar Cala Morisca, en la imagen, con Josep Rull / CG

Salvar la última playa virgen de Cataluña cuesta 14 M€

El Govern quiere proteger Cala Morisca de Tossa de Mar (Girona), pero es reacio a revelar el elevado coste de la operación

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¿Debe Cataluña proteger su última playa virgen de las máquinas? El Gobierno catalán ha dado los primeros pasos para proteger Cala Morisca de Tossa de Mar (Girona) sin avisar de la elevada factura: 14 millones de euros. La Comisión Territorial de Urbanismo del Govern se ha comprometido a 'desclasificar' el lugar, lo que prohibiría más construcciones pero vulneraría los derechos urbanísticos del propietario.

"Se habla alegremente de impedir nueva obra en la ensenada, sin tener en cuenta varias cosas. Una, que ya hay 50 casas construidas sin casi urbanización. Adecentar la zona vale dos millones. Y dos, tumbar el proyecto hotelero en Cala Morisca implica una indemnización de otros 12 millones", explica un consultor hotelero.

Resort de cuatro estrellas

El proyecto hotelero citado es un desarrollo urbanístico que propone la mercantil Tossagur SL. El plan prevé agrupar la edificabilidad de 200.000 metros cuadrados de suelo (equivalente a 75 chalés) en un solo hotel de 59.000 metros. El alojamiento tendría formato resort y zonas verdes para adaptarlo a un entorno de gran belleza.

En mayo, la Comisión Territorial de Urbanismo de Girona, que pende de la Consejería de Territorio, rechazó la modificación del Plan General. El organismo confirmó así la petición del Ayuntamiento de Tossa (ERC e independientes), que había elevado la propuesta al consejero Josep Rull.

Ahora, los expertos avisan de las posibles consecuencias: "Los promotores tienen derechos adquiridos. Se les puede exigir que modifiquen el plan, sí. Pero desclasificar la zona girará una factura a las arcas municipales".

Nueva propuesta

Consistorio y consejería emplazan al promotor a presentar un nuevo plan más verde. "Tal como lo remitieron era inaprobable. Ya se lo advertimos. La exigencia no conlleva ninguna indemnización", aclara Gisela Saladrich (Tossa Unida) a Crónica Global.

Cala Morisca es una de las últimas playas vírgenes de Cataluña. El propietario firmó un convenio con el actual consistorio para elevar un hotel en lugar de ampliar una urbanización cercana.

El pacto cedía al ayuntamiento el aprovechamiento del uso de zonas verdes y viarias. A cambio, los dueños se comprometían a adecentar el conjunto de villas y ocuparse de la depuración de aguas del hotel.

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