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Bernardo Montoya y Laura Luelmo

El detenido por la muerte de Laura Luelmo confiesa el crimen

La joven estuvo viva entre dos y tres días después de su desaparición y falleció a causa de un fuerte golpe en la frente

19.12.2018 09:53 h.
3 min

Bernardo Montoya, principal sospechoso de la muerte de la profesora zamorana Laura Luelmo, ha confesado esta mañana ser el autor del crimen tras varias horas de interrogatorio en las dependencias de la Guardia Civil en Huelva.

Según explica El País, el asesino confeso intentó mentir inicialmente a los agentes en el cuartel de Valverde del Camino. Hasta altas horas de esta madrugada, mantuvo varias versiones inverosímiles de lo ocurrido para intentar eludir su responsabilidad en el crimen. Pero, finalmente, lo ha confesado.

Fuerte golpe en la frente

Según fuentes de la investigación citadas por dicho diario, de sus palabras se deduce que la joven "no estuvo secuestrada". Por ahora se desconoce qué parte de los hechos ha reconocido, aparte del crimen.

El cuerpo de la profesora, de 26 años, fue hallado el lunes al mediodía con signos de violencia a unos cuatro kilómetros de El Campillo (Huelva), lugar donde se había trasladado el pasado 4 de diciembre para hacer una sustitución en un instituto de la cercana localidad de Nerva.

Laura Luelmo murió a causa de "un fuerte golpe" en la frente asestado con un objeto contundente, un palo o una piedra. Los forenses fijan su fallecimiento entre el 14 y el 15 de diciembre, entre dos y tres días después de su desaparición, el miércoles día 12. 

Asesino reincidente

Bernardo Montoya, autor confeso del crimen, fue detenido ayer martes y es un vecino de la localidad de 50 años. Su casa fue registrada el mismo día de la detención. El sospechoso cuenta con antecedentes penales, puesto que en 1995 fue condenado a 22 años de prisión por matar a una anciana de 80 años y por dos robos con fuerza. En octubre salió en libertad tras cumplir 20 años en la cárcel.

El asesino confeso vivía justo delante de la joven, ya que desde que quedó libre residía en el domicilio familiar ubicado en el número 1 de la calle Córdoba de El Campillo. Desde allí la vigilaba, según le había comentado la misma profesora a su novio antes de morir, inquieta por el comportamiento de su vecino.

Montoya podría ser trasladado al lugar del crimen en las próximas horas para realizar una reconstrucción de los hechos.

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