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El Hospital de Bellvitge realiza el primer trasplante cardíaco con un corazón parado en Cataluña

Se trata de la octava intervención de este tipo que se realiza en España, en la que el donante ha fallecido en asistolia

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El Hospital de Bellvitge ha realizado el primer trasplante cardíaco con un corazón parado extraído de un donante fallecido en asistolia controlada en Cataluña. Se trata de una operación pionera, la octava que se realiza en España, que ha abierto las puertas a un nuevo método para este tipo de intervenciones.

En los últimos años, este procedimiento ya se ha empezado a realizar también en países como Estados Unidos, Reino Unido, Australia y Bélgica. Hasta ahora, en Cataluña se había logrado trasplantar todo tipo de órganos de donantes en asistolia, excepto el corazón.

Catorce años con una cardiopatía grave

El receptor, Francesc Béjar, es un hombre de 54 años que llevaba los últimos catorce sufriendo una miocardiopatía dilatada que “cada día se agravaba más”, ha explicado el propio paciente en rueda de prensa este miércoles.

Francesc se encontraba ya “muy apurado” cuando el pasado mes de mayo le llamaron del hospital para comunicarle la realización del trasplante, tras lo que pensó que le había “tocado la lotería”. Al despertar de la intervención, se dijo a sí mismo: “¡Estoy vivo, alegría!”, ha rememorado. Ya ha sido dado de alta y evoluciona favorablemente, ha informado.

Paro controlado del corazón

Este procedimiento se puede llevar a cabo cuando el pronóstico de vida de un paciente es “nulo”, ha explicado el cirujano cardíaco Fabrizio Sbraga. De este modo, solamente se le mantiene vivo en la UCI de forma artificial, dado que si se le retirara la ayuda de las máquinas “moriría”. En casos así, se plantea que la persona sea donante de órganos, por lo que se realiza un paro circulatorio controlado.

Dado que el corazón no puede estar más de 20 minutos sin irrigación, los médicos disponen de este corto período de tiempo para certificar la muerte del paciente e iniciar una reactivación de la circulación de la sangre de forma artificial. Así, evalúan si el corazón es capaz de volver a latir y puede funcionar bien, lo que lo convertiría en apto para el trasplante.

Preparación del corazón

En el proceso de extracción del corazón del paciente fallecido, se instaura un circuito de perfusión que aporta sangre oxigenada, lo que permite recuperar su funcionalidad. En este caso, la técnica usada fue la perfusión regional normotérmica (PRN), que mantiene la sangre del donante circulando –una vez muerto– para mantener oxigenados sus órganos. Seguidamente, el injerto se preserva de forma estática en frío.

“Los criterios necesarios para poder extraer y posteriormente implantar estos corazones son muy estrictos, específicos y controlados”, ha subrayado el Dr. Sbraga. Por ello, el Hospital de Bellvitge ha contado con el apoyo de profesionales del Royal Papworth Hospital del Reino Unido, que suma más de 100 trasplantes de este tipo desde su inicio en la práctica en 2015.