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Muchos bebés sufren del espasmo del llanto

Bebés: El desconocido espasmo del llanto

Es frecuente que muchos menores de 0 a 5 años se desmayen y dejen de respirar durante un minuto

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La maternidad sigue siendo todavía un asunto rodeado de mística y de tabúes. Muchas mujeres que deciden quedarse embarazadas se enfrentan a este proceso sin tener demasiados conocimientos sobre los cambios que va experimentar su cuerpo en los nueve meses siguientes.   

Lo mismo sucede cuando finalmente tienen a sus recién nacidos en brazos. Nadie les ha explicado cómo se hace. Pero este desconocimiento no acaba aquí. Hay un fenómeno tan frecuente como desconocido que se llama espasmo del llanto y que afecta a los menores de cinco años.

Romper a llorar

Se trata de un cuadro clínico en el que el menor se desmaya durante uno o dos minutos debido a un golpe o a una situación de estrés previa en la que el niño ha roto a llorar. Aunque no deja secuelas, las familias que lo han sufrido pasan por una situación aterradora. 

Estos episodios se caracterizan porque tras hacer una espiración larga, el niño se queda sin respiración. Tras esos momentos, el bebé puede hacer unos movimientos muy agitados, que pueden parecer convulsiones pero que realmente no lo son. Coloquialmente, esa respuesta infantil recibe el nombre de encanamiento o privarse.

Desmayo

Crónica Global ha hablado con una familia en la que su hijo de dos años se cayó accidentalmente y experimentó este cuadro diagnosticado como espasmo del llanto. El menor empezó a llorar tras darse el golpe y, de repente, se desmayó. “Mi hermana [la madre del bebé] lo tomó en brazos tras la caída. Primero se puso a llorar y, de golpe, se quedó pálido y sin respirar durante un minuto”, explica la hermana.

Este minuto pasó muy lentamente para los presentes. Ni los abuelos ni los padres supieron qué hacer. Cuando ya habían llamado a urgencias el niño recuperó la conciencia. “Tuvimos un susto de muerte. No podíamos dejar de llorar”, abunda la tía del bebé.

Benigno

Se trata de un cuadro benigno, que no deja secuelas. Así lo explica la pediatra Elisabet Calvo: “Es muy frecuente. Cuando lloran hacen una apnea. No conlleva ningún riesgo. Ellos mismos vuelvan a recuperar espontáneamente la respiración. No hay que hacer nada”.

La familia que sufrió este episodio decidió ir a urgencias para asegurarse de que no había ninguna otra enfermedad detrás de esa momentánea pérdida de conciencia: “En el hospital nos explicaron que era algo frecuente y que no tiene consecuencias”, explican.

¿Cómo tratarlo?

No es fácil encontrar información sobre este cuadro clínico. Como explica la pediatra, lo mejor “es no hacer nada” por mucho que el instinto inicial sea tocar al bebé para que reaccione.

Según el portal Bebéymás, con el tiempo suelen desaparecer sin ningún problema, por lo que es importante armarse de paciencia y sobre todo “evitar sobreproteger al niño”. El hecho de que sea imposible predecir cuándo va a padecer un episodio hace que no se pueda intentar controlar en exceso ni observar un patrón concreto.

Casos leves y graves

En los casos leves no se pauta ninguna medicación o medida especial. De hecho, muchos expertos recomiendan incluso “ignorarlos”, es decir, no darles excesiva importancia, para que el niño no los asocie a un mecanismo para “atraer la atención”.

En los cuadros que el pediatra cataloga como graves puede que el niño se beneficie de tratamientos farmacológicos, como por ejemplo ansiolíticos o incluso atropina en caso de que se produzca un cuadro potencialmente severo, con pérdida de conocimiento y ausencia incluso de respiración que se prolongue más allá de unos segundos. Estos fármacos, no obstante, pueden tener efectos secundarios.

En cualquier caso, siempre deben ser comentados con el pediatra para evaluar el riesgo y las medidas a adoptar.