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Una foto de archivo de la verbena de San Juan en una playa de la Barceloneta, cuyos vecinos se quejan del ruido

Los vecinos de la Barceloneta, al límite por la verbena

Los residentes del barrio avisan de que la situación es igual o peor que en 2019: "Aumenta el grado de incivismo y las aglomeraciones"

Sara Cid / Noelia Carceller
7 min

Un año más, los vecinos de la Barceloneta, en el distrito de Ciutat Vella, están al límite. Se enfrentan a una de las noches más cortas del año, la verbena de San Juan, pero que a ellos se les hace eterna. El ruido, los conflictos y la basura que se genera en el barrio son solo una pequeña parte de lo que tienen que soportar. Algunos residentes deben optar por soluciones más drásticas para conciliar el sueño. “Hay gente que toma ansiolíticos y niños que tienen episodios de estrés”, dice Manel Martínez, de la asociación de vecinos. 

En declaraciones a Crónica Global, Martínez cree que el ayuntamiento se enfrenta a un “delito de salud pública”. “Nos prometían que después de la pandemia mejoraría el barrio, pero no ha sido así”. De hecho, todo lo contrario: la situación empeora y evoluciona hacia una tendencia como la de 2019, previa al Covid

Dos agentes de la Guardia Urbana en la Barceloneta / EUROPA PRESS
Dos agentes de la Guardia Urbana en la Barceloneta / EUROPA PRESS

"Cada piso turístico es un vecino que se va"

Lourdes López, vecina de la Barceloneta, denuncia que desde Semana Santa el barrio está abarrotado. "El miedo que tenemos es que en Sant Joan venga todavía más gente de la habitual", asegura. Por eso, han decidido eliminar el DJ y la barra de bar que estaban previstos para la verbena que celebrarán los residentes para evitar atraer a gente de fuera del barrio. "No queremos que los turistas que vienen de fiesta encuentren bebida asequible", lamenta. De hecho, han llegado a solicitar que se cierre la playa durante esa noche para poder descansar, una propuesta que ha sido rechazada por el ayuntamiento. 

Denuncia que padecen problemas de ruido por culpa de un turismo descontrolado. "Sufrimos los conciertos del Fórum, las fiestas populares y los botellones", lamenta. Estos problemas de ruido generan graves problemas a los vecinos. Asegura que no pueden ni escuchar la televisión cuando están en su casa. "Nos volvemos locos", expresa con indignación. Pero, además, denuncia un problema de insalubridad. La Barceloneta, dice, amanece cada día con olor a orines. Señalan como culpable a un turismo desbocado que ha recuperado el ímpetu preCovid.  Aseguran que "cada vivienda que se convierte en piso turístico supone un vecino que se va". En paralelo a la gentrificación, alertan, los hechos delictivos también incrementan. 

"Vendemos la ciudad muy barata"

“Últimamente vemos mucha euforia porque se permite todo. Es más estresante que el año pasado y han aumentado el grado de incivismo y las aglomeraciones”, afirma Martínez. Además, lamenta que el equipo de gobierno se limite a poner a más agentes de la Guardia Urbana y no se centre en "la raíz del problema”. Para él, el modelo turístico de la capital catalana no está bien enfocado. “Vendemos la ciudad muy barata”, algo que se evidencia en el incremento de los bicitaxis, de los comercios abiertos 24 horas y destinados, sobre todo, a la venta de alcohol. 

Cada vez son más los residentes de la Barceloneta que se plantean abandonar el barrio. Pero “el apego familiar” les da fuerzas para continuar luchando para que “no ganen los malos”, explican a este medio. Algunos se quejan de que “el fin de semana debería ser para descansar y para disfrutar en familia, no para llorar por no poder dormir, por sufrir la degradación del barrio, por desear irse de aquí para siempre”. A través de las redes sociales, los barceloneses responsabilizan a la alcaldesa, Ada Colau, por “vender la ciudad”. “La Barceloneta es, en estos momentos, un infierno”.  

Aumentar las multas: una "propaganda"

Pero también señalan al primer teniente de alcalde, Jaume Collboni, que hace unos días planteó aumentar las sanciones de 100 a 1.000 euros a quienes consuman alcohol en la calle. Las voces consultadas aseguran que se trata de más “propaganda” de una administración que “deja morir” a la Ciudad Condal. “Se debe potenciar la emprendeduría y hacer que el barrio sea atractivo para la población residente”, apostillan desde la asociación de vecinos. 

La revetlla de San Juan es un “punto de inflexión” que da el pistoletazo de salida a una de las épocas más complicadas en la zona con la proliferación de botellones. Que esa noche se desalojen las playas a las cinco de la madrugada es una medida “insuficiente” para garantizar la seguridad, aseguran. 

Jaume Collboni, primer teniente de alcalde del Ayuntamiento de Barcelona / CG
Jaume Collboni, primer teniente de alcalde del Ayuntamiento de Barcelona / CG

"Orgullosos de vivir en la Barceloneta"

Por su parte, desde la Guardia Urbana reconocen a este medio que el barrio está muy presionado a nivel turístico y que son conscientes de que "uno de los problemas principales es el ruido", que perturba el descanso vecinal. En este sentido, Pedro Velázquez, el intendente mayor de la Guardia Urbana de Barcelona (GUB), aseguró en una rueda de prensa con motivo del dispositivo especial de seguridad de San Juan que los agentes ofrecerán rutas alternativas para que “las personas que se marchen de las playas no pasen por las zonas residenciales, sino que circulen por lugares más alejados de las viviendas”. 

Una decisión que los vecinos ven insuficiente, dado que cuando se desalojen las playas y puedan descansar serán cerca de las seis de la madrugada. Pese al hartazgo, los residentes defienden que “no se rendirán” y protestarán las veces que haga falta hasta lograr que vuelvan a estar “orgullosos de vivir en la Barceloneta”.