¿Por qué Barcelona se niega a instalar bolardos de seguridad?

El Ayuntamiento y la Generalitat declinan por ahora aplicar la medida preventiva que fue crucial en reducir la movilidad de los terroristas en el atentado de Cambrils

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Ada Colau (c), alcaldesa de Barcelona, asiste a la firma del libro de condolencias del 'conseller' de Interior, Joaquim Forn (2i), junto a Gerardo Pisarello (2d), primer teniente de alcalde / EFE
21.08.2017 00:00 h.

Setenta y dos horas después del atentado yihadista en Las Ramblas de Barcelona, el Ayuntamiento de la ciudad y la conselleria de Interior de la Generalitat de Cataluña siguen sin aplicar medidas preventivas como bolardos, pilones o jardineras de cemento armado para repeler atropellos masivos y proteger a los peatones. 

Zonas de alta concentración de turistas como la Sagrada Familia, un objetivo terrorista declarado, aún no cuenta con este tipo de protecciones.

Colau no los instalará

Gerardo Pisarello, primer teniente de alcalde de la ciudad, reconocía tras el atentado que tomar la decisión de instalarlos “depende de Interior”. Aseguraba asimismo que el consistorio “nunca se había negado” a implementar medidas en este sentido.

Mientras, la alcaldesa de la ciudad, Ada Colau, confirma que no va a instalarlos. “Significaría que los terroristas han conseguido sus propósitos y Barcelona quiere ser una ciudad en libertad”, declaraba.

El conseller de Presidencia y portavoz del Govern, Jordi Turull, justificaba por “razones técnicas” el hecho de haber descartado a finales del año pasado instalar bolardos en Las Ramblas y otros puntos emblemáticos de la ciudad para evitar un ataque terrorista. Añadía que “entrar en esto es de muy mala fe”.

Opinión de los expertos

Como ya avanzó este medios pocas horas después del atentado, los expertos en seguridad consideran que el ataque terrorista de Las Ramblas pudiera haberse minimizado con la instalación de obstáculos que impidieran el acceso de vehículos a las zonas peatonales. Ahora, los mismos interlocutores añaden que la furgoneta no hubiera podido acceder a la zona peatonal y nunca hubiera recorrido medio kilómetro con un desenlace trágico.

Los bolardos son la clave para que las patrullas de policías con armas largas puedan repeler los ataques, ya que los terroristas ven reducida su movilidad. Este fue el caso de Cambrils (Tarragona), donde el coche que conducían los yihadistas impactó con una de estas barreras y volcó.

Sus afirmaciones son contundentes: “Se hubieran evitado muchas muertes y muchos heridos, el impacto hubiera sido de solo un 10 o un 15%”.

Circular del Ministerio del Interior

Los expertos consideran vital la instalaciones de los sistema físicos desde los atentados terroristas de Londres, Berlín, París y Niza. El Ministerio del Interior incluso emitió una circular el pasado 20 de diciembre donde el entonces comisario general de seguridad ciudadana, Florentino Villabona --ahora Director Adjunto Operativo de la Policía-- pedía que se implementaran obstáculos ante las fiestas de Navidad.

“Desde esta Comisaría General se considera necesario que, con motivo de las próximas fiestas navideñas, por parte de los responsables de las distintas plantillas de la Policía Nacional se inste la reunión urgente de las correspondientes Juntas Locales de Seguridad o, en su caso, las Comisiones de Coordinación policial con la finalidad de establecer medidas de protección física que impidan ataques de similares características en lugares de alta concurrencia de personas, especialmente en días tan señalados como Navidad, Nochevieja y la tarde noche del 5 de enero en la Cabalgata de los Reyes Magos”, indica el escrito firmado por el alto mando judicial.

Macetas en la Puerta del Sol

Emplaza de forma directa a los consistorios. “La protección de estos espacios públicos se debería llevar a cabo por los ayuntamientos mediante la instalación provisional de grandes maceteros o bolardos en los accesos a los mismos que dificulten o impidan la entrada de vehículos, permitiendo únicamente el acceso controlado de los que estén debidamente autorizados”.

El Ayuntamiento de Madrid tampoco hizo caso a la circular del Ministerio de Interior, pero sí reaccionó con rapidez el propio jueves y viernes después del atentado de Barcelona. El Gobierno de Manuela Carmena decidió instalar macetas gigantes en la Puerta del Sol, epicentro turístico de la capital.

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