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Martí Sarrate, presidente de ACAVe / CG

"A Barcelona le perjudicaría la imagen de que no le interesa el turismo"

Martí Sarrate, presidente de las agencias de viaje especializadas, cree que para elevar el target del visitante hay que tener mucho cuidado en dónde se promociona la ciudad

13 min

Martí Sarrate, presidente de ACAVe, (Asociación Catalana de Agencias de Viaje especializadas), defiende el turismo en Barcelona como uno de los motores económicos de la ciudad. El también miembo del Comité de Tour Operación de la ECTAA, (Asociación de Agentes de viajes y tour operadores europeos por sus siglas en inglés) asegura que no cree en la turismofobia y destaca la importancia de fomentar Barcelona como un gran destino.

Tiene sus propias ideas sobre cómo gestionar la industria vacacional, que pasa por la colaboración público-privada y por las medidas no precipitadas, sino muy meditadas.

- ¿Cómo ve la situación del turismo en Barcelona?

- Creo que se está exagerando un poco, como se dice en catalán, s'ha fet un gra massa. Personalmente, estoy un poco decepcionado porque si el primer problema de los barceloneses es el turismo, tal y como salió hace unas semanas en aquella encuesta, pues mal vamos. La precariedad laboral, el derecho a la vivienda, la pobreza infantil, la falta de escuelas, entre otros temas, creo que son más importantes. Se está haciendo mucha demagogia.

- ¿Cree que el fenómeno de masas es irreversible o un buen control gubernamental puede mejorar la calidad del turismo?

- Ha costado mucho ganar la imagen que tiene actualmente esta ciudad. Esta marca empezó con las Olimpiadas del 92 y ahora estamos recogiendo los frutos. Es cierto que recibimos una gran cantidad de visitas, pero si hay un problema se debe desarrollar un plan estratégico con el ayuntamiento y solucionar el problema, pero no se puede dar una imagen de que el turismo molesta.

- ¿Qué ofrece esta ciudad que atrae a tanto turista?

- Aquí tenemos muchos atributos. En Cataluña está la Costa Brava, el aeropuerto está cogiendo una conectividad increíble, estamos abiertos al mar y se ha desarrollado un gran puerto, actualmente el mejor puerto de Europa y tercero del mundo. Todo esto nos ayuda a recibir turistas. Además, a una hora, hora y media de la capital, tenemos pistas de esquí en invierno, turismo rural, un clima estupendo, una gran gastronomía que nos diferencia y seguridad. Además, estamos en Europa, el AVE facilita la entrada por otros medios, y las carreteras son muy buenas, aunque todas sean pagando.

Además, como valor añadido, tenemos la cultura, iconos como Gaudí, Dalí, museos de primer orden. Se celebran grandes eventos como el Mobile World Congress y la gente es sociable, hay un buen trato al turista. Es todo un conjunto.

- Pero algunas zonas están masificadas.

- Gestionar las masificaciones es difícil. La Sagrada Familia, Ciutat Vella y el Parc Güell son iconos que nadie se quiere perder. Si los turistas tienen más tiempo, visitan más lugares, pero esos no se los pierden.

Por ejemplo, cuando prohibieron la circulación de autocares para llegar a la Sagrada Familia, lo propusieron como solución para ventilar la zona y los vecinos ahora se quejan todavía más. Los turistas, en vez de bajar de los vehículos suben como mareas de gente por las aceras hasta el monumento. Han tenido que poner agentes cívicos para ordenar la circulación de peatones. Pero eso no es nuestra culpa. No somos los originarios de estos conflictos y de la gentrificación. El 65% del público que visita la Sagrada Familia va en metro. Y con autocar el 10-12%. Nosotros no generamos la congestión.

- ¿Cree que la propuesta de la tasa de visita a la ciudad puede ayudar a frenar la masificación?

- La última tasa que quieren poner, que la ha propuesto el PDeCAT y que no saben ni por qué lo han hecho, no tiene sentido. Los excursionistas que vienen aquí ya pagan una tasa en su hotel, en la mayoría de los casos mucho más espléndida porque están más días allí que en Barcelona, ya que la media de pernoctación en la ciudad es de dos o tres noches.

Mi pregunta es, si se llevara a cabo, ¿cómo lo controlarían? ¿Qué harán? ¿Los autocares pararán en un check point Charlie en la entrada de la Meridiana? ¿Y los que viene en tren? ¿Y los que vienen en coche alquilado? Esta idea es una tontería muy grande que se la ha ocurrido a alguien y que no saben ni cómo se controlará. Los políticos tienen que estar informados y plantear cosas con sentido, y trabajar todos juntos para tener objetivos comunes y prioritarios. Eso es política recaudatoria y no política disuasoria.

- ¿Cómo debe afrontar las ciudad el turismo low cost?

- Es un debate interesante y profundo. Estamos luchando a través del dialogo para llegar a conclusiones. Los vecinos y sindicatos también están participando para encontrar una solución. Nosotros queremos que se tomen las decisiones adecuadas para Barcelona porque al final aquí viene el 25,7% del todo el turismo de España.

El tema del low cost viene dado por muchos factores. El aeropuerto de Barcelona es una estructura que se hizo y se planificó muy bien en su momento y aún tiene margen de crecimiento. El puerto de Barcelona también está creciendo y atrae a más turistas. Las ferias y los grandes eventos también se celebran aquí. Todo esto no se puede cortar. El señor de la corbata tiene que crecer y venir a gastar a Barcelona, pero a la vez esas facilidades también atraen a un turismo que no nos gusta y no nos aporta nada. 

- Eso se nota especialmente barrios como la Barceloneta.

- El turismo low cost de borrachera, estoy totalmente en contra. El equipo de gobierno del consistorio debe guardar el orden sirviéndose de la Guardia Urbana, y si no, los Mossos d’Esquadra pueden ayudar, que para eso están también. Lo que deben hacer es prohibir esos tipos de hoteles que atraen y alojan a ese tipo de turista. Al final, el turismo barato y de poca calidad es muy caro para nosotros. Si hacen balconing y se hacen daño, tienen que ir al hospital que pagamos todos. Si se pelean porque van bebidos, tiene que intervenir la fuerza pública que pagamos nosotros. Todo este turismo no nos interesa, tendríamos que ver dónde estamos promocionando y qué nos interesa.

-  ¿Apoya las medidas de Ada Colau para no dar más licencias turísticas?

- El PEUAT, Plan Especial Urbanístico de Alojamientos Turísticos, tiene sentido según en qué zonas. La moratoria tiene que aplicarse, pero que dejen de venir cadenas internacionales que ponen la ciudad en el mundo y que atraen clientes con capital, que hacen compras locales, genera empleo, materia prima, eso no. Esta gente tiene que ser bienvenida; o sea, que ahí se han equivocado. Cadenas como Four seasons o Hoteles Hyatt deben estar en Barcelona.

Creo que se tendría que haber valorado de distinta manera: otro tipo de hoteles si se tienen que frenar y según que barrios también, pero hay marcas que dan prestigio a la ciudad.

Turismo justo

- ¿Qué piensa sobre la llamada economía colaborativa en los apartamentos turísticos?

- Se les ha ido de las manos. Al final, todo tiene que ser legal, tienen que poner leyes, hacer inspecciones, rastrear las webs, y a partir de ahí legalizar o prohibir según qué apartamentos. Pedir unos mínimos también, ya que no se sabe si tienen seguro, responsabilidad civil, no liquidan impuestos, todo eso tenemos que erradicarlo totalmente.

- ¿Cree que la demanda de estas plataformas caerá una vez se legalicen?

- No creo. Hay mucha gente que reconoce que los hoteles no han evolucionado, por ejemplo, en las habitaciones para familias. Es normal que haya demanda de apartamentos porque necesitan más espacio habitable o porque hay usuarios que prefieren la libertad de tener su propio espacio. Al final, si se regula, será otro producto más que mejorará la marca Barcelona y será otro producto para un cliente que no busca un hotel por diversos motivos.

- ¿Cree que esta masificación puede afectar en un futuro a la ciudad?

- Es posible que nos pase factura porque tiene repercusión en los grandes medios, y porque las masificaciones son una incomodidad. Esta gran imagen de marca que tenemos hay que cuidarla entre todos. El Ayuntamiento de Barcelona debe apostar por otros países donde hay otro tipo de turista, para dejar de atraer al turista que daña la marca Barcelona. De todas formas, tenemos que tener cuidado, porque ahora estamos de moda y no para de llegar gente y pensamos que estamos masificados. Hay que ponerse de acuerdo en las medidas, pero no debemos dar una imagen de que no nos interesa el turismo, ni que estamos muriendo de éxito.

- El fenómeno del independentismo, ¿puede afectar a la industria turística?

- En principio, no nos debería afectar turísticamente ni en número de visitas. Pero, y esto es una crítica constructiva, lo único que sí se está viendo afectado es que la Administración está metida en el procés y está parada en temas candentes que urgen y hacen falta que se solucionen. Están más pendientes de la independencia que de gestionar los intereses públicos.

Yo cada vez entiendo menos las cosas, el 1-O no sé cómo acabará, o el 2-O no sé qué pasará, pero para el turismo es fundamental pertenecer a la Unión Europa y tener el euro. Además, mucha gente que viene a Cataluña repite, se fideliza, y en principio somos imbatibles en ese sentido como país. El turista pasa totalmente del independentismo por mucho revuelo mediático que haya. Pase lo que pase en el 1-O, creo que continuaremos siendo líderes.

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