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Piso de la calle Salamanca (La Barceloneta) asaltado por una banda de okupas / CG

Una banda de okupas intimida a los vecinos de la Barceloneta

Un grupo de marroquíes fuerza un apartamento de alquiler vacacional y la gestora del piso logra echarlos ante la pasividad de los Mossos

5 min

La historia vuelve a repetirse. Y esta vez a plena luz del día y con grandes dosis de atrevimiento. El pasado miércoles, una banda de okupas de origen marroquí asaltó una vivienda de alquiler vacacional en el barrio de La Barceloneta.

El inmueble, ubicado en la calle Salamanca, 54, fue allanado por dos hombres de entre 30 y 40 años a primera hora de la tarde. F., una vecina que vive puerta con puerta con el apartamento invadido, rememora la escena: "Estaba en casa hablando por teléfono hacia las 15.00 h, cuando de repente oí una patada en mi puerta. Luego intentaron entrar desde el rellano al piso de enfrente. Como no pudieron, bajaron a la calle, subieron por el balcón y entraron en el piso".

Pasividad de los Mossos

"Eran profesionales", sostiene esta testigo presencial, que cuenta cómo reventaron la cerradura por dentro usando instrumental especializado. Aterrorizada, no tardó en llamar a los Mossos d'Esquadra. Aunque no guarda buena impresión de la gestión policial: "Hablaron con los chicos y les dijeron que podían quedarse dentro hasta que no hubiera un atestado. ¡Subid y os podéis quedar, les dijeron!", declara indignada. La pasividad de las fuerzas del orden animó a los ocupantes, que empezaron a meter enseres personales en el domicilio.

La inquilina vincula este grupo con el menudeo de droga que ella misma ha presenciado en los alrededores de la finca. En total, esta vecina contabiliza al menos a cinco o seis individuos de la misma nacionalidad y que suelen moverse juntos. Además, su osadía no es casual: en el bloque suelen pernoctar visitantes extranjeros, ya que la mayoría de pisos se ofrecen en alquiler turístico, por lo que en el contexto de la crisis sanitaria se convierte en un objetivo atractivo para las bandas. "Están rondando por aquí. Tengo miedo", zanja F.

 

 

 

Los okupas rompieron la cerradura de la puerta del piso / TWITTER

La valentía de la gestora

Cuando la ocupación parecía consumada, lo que marcó la diferencia fue la actitud decidida de la gestora del piso. Tine Mathiassen, fundadora de la firma Casamona, se armó de valor y se acercó al lugar de los hechos hacia las 17.00 h. Esta empresaria de origen danés se encaró con los asaltantes, armados con un cuchillo, y les conminó a irse de forma inmediata. "Me dijeron que no lucharían contra una mujer. No estaban asustados, se estaban riendo y no parecían preocupados en absoluto", narra Mathiassen. "¿Por qué hacéis esto?", les imploró.

Tras esta penosa charla, y pese a que los okupas ya habían tendido incluso su ropa, Mathiassen se sorprendió de que se marcharan una hora más tarde, quizá instigados por su golpe de autoridad. Aunque ni ella ni F. están seguras de que no intenten volver a ocupar la vivienda. La agente inmobiliaria presentó una denuncia ante comisaría, aunque expresa su malestar por la actuación de los agentes: "En Dinamarca, cuando alguien entra en tu casa la policía llega y los desaloja". Crónica Global ha intentado recabar sin éxito la posición de los Mossos sobre este suceso.

Los okupas destrozan la puerta de acceso al piso de La Barceloneta

 

Los okupas destrozaron la puerta de acceso al piso de La Barceloneta

Un barrio asediado

El enclave marinero de la capital catalana se ha convertido en un foco de incivismo y delincuencia. Un portavoz de la Asociación de Vecinos de la Barceloneta afirma que la situación es "vergonzosa": "Hay mafias de todas las nacionalidades que se dedican a coger chavales para meterlos dentro de pisos. Esto está a la orden del día".

De hecho, los propietarios mantienen un sistema de vigilancia ciudadana: "Esto es un pueblo y aquí todos nos conocemos. Por eso nos avisamos si nos vamos de vacaciones. La alarma somos nosotros mismos". Esta fuente lleva muchos años residiendo en La Barceloneta, pero comenta que en los últimos tiempos la situación se ha degradado. "Entre que la ley está mal hecha y que la señora Colau pasa de todo, el barrio está descontrolado", zanja este vecino.