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Imagen de la zona en la que se encuentran los nichos derrumbados del cementerio de Montjuïc / CG

Badia propone una placa conmemorativa frente al desastre de Montjuïc

Las familias afectadas solicitan la prueba de ADN para confirmar que los huesos enterrados de nuevo son de sus allegados

03.11.2017 00:00 h.
4 min

La gestión del Ayuntamiento de Barcelona en el desastre del cementerio de Montjuïc continúa en tela de juicio. El concejal de Presidencia en el consistorio y presidente de Cementiris de Barcelona, Eloi Badia, se reunió con las familias afectadas poco más de un mes después de que se derrumbase un bloque de 144 nichos situado en la confluencia de la vía Sant Antoni con la plaza Sant Joaquim.

Según explican los propios familiares de los difuntos que permanecían en el bloque afectado, el concejal y el director de la empresa municipal “se pasan la pelota” y se culpan mutuamente. Badia, incluso, se acogió al argumento de que el director de Cementiris de Barcelona, Jordi Valmaña, “ya estaba ahí” cuando él llegó a la presidencia e insinuó que se planteaba cesarlo como máximo responsable del camposanto más grande de Barcelona.

Cese de Valmaña

El concejal se mostró, en todo momento del encuentro, sorprendido por lo que los afectados le explicaban, manifestándoles que no conocía toda la realidad de la situación tras el desprendimiento. “Todo el rato nos repetía ‘¡Qué dices!’ a lo que le íbamos contando”, explica Cristina García, una de las familiares afectadas por el suceso.

No saben si creer que Badia no disponía de toda la información y critican la gestión que en todo momento ha llevado a cabo el equipo de gobierno de Ada Colau. Entre otras cosas, que reitere la misma pregunta al abogado que les lleva la demanda colectiva: ¿cuánto dinero piden los demandantes?

Placa conmemorativa

Otro de los familiares afectados, Lluís Caritj, explica a este medio que no saben dónde están los cadáveres de sus allegados. En teoría, están en uno de los bloques de nichos situados a solo unos metros del que se desprendió pero, en la práctica, ninguno de ellos tiene la certeza de que realmente estén allí y de que los huesos que han depositado los trabajadores del cementerio pertenezcan a sus seres queridos.

Por eso reclaman, además de las pruebas de ADN para comprobarlo --que, de momento, no les facilitan--, que se vuelvan a construir los nichos en el mismo sitio, puesto que muchos de ellos eran nuevos. Sin embargo, la respuesta del Ayuntamiento de Barcelona fue una oferta de dejar las cosas tal y como están y colocar una placa conmemorativa en la zona para que quede constancia del hundimiento.

“No queremos eso ninguna de la ocho familias que nos hemos juntado”, explica Caritj. “Todos queremos nuestro espacio y queremos que nuestros familiares descansen tranquilos allí”, argumenta, dolido con la insinuación del gobierno de Ada Colau. Reitera la opacidad y oscurantismo con el que han actuado tanto Eloi Badia como Jordi Valmaña y lamenta que nadie se haya disculpado, todavía, cuando hace más de un mes que ocurrió el desastre.

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