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Una mujer africana sostiene una cuchilla entre sus dedos / CG

Badalona, pionera en la lucha contra la mutilación genital femenina

Plantea la previsión por delante de la sanción y forma a profesionales de la salud, además de a las familias

18.02.2017 00:00 h.
6 min

La ablación o mutilación genital femenina (MGF) consiste en la amputación total o parcial de los genitales de la mujer sin una finalidad terapéutica, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Se realiza por motivos culturales, para que las niñas sean aceptadas socialmente en la comunidad. En ocasiones forma parte de un rito en el que la menor pasa de la infancia a la edad adulta y, otras veces, se practica bajo la creencia de que es un mandato religioso.

Los países donde más se practica son Somalia, donde el 98% de las niñas están mutiladas; Guinea (97%); Egipto (91%); Sierra Leona (90%); Mali (89%); Sudán (88%); Gambia (76%); Burkina Faso (76%); Etiopía (74%) o Mauritania (69%), entre otros. En España, la MGF es un delito y, por tanto, tiene consecuencias legales.

Delito en España

El Código Penal señala que los padres pueden ir a la cárcel entre 6 y 12 años, además de perder la custodia de sus hijas. Las niñas, además, pueden ingresar en un centro de protección de menores entre 4 y 6 años. También se procesará a la persona que haya realizado la mutilación fuera de España si tiene nacionalidad española, si reside habitualmente en territorio nacional o si la víctima tiene nacionalidad española o reside habitualmente en el país.

Mapa de los países en los que se practica la mutilación genital femenina / CG

La falta de información sobre el asunto y la inexperiencia han provocado que, hasta ahora, las medidas tomadas para evitar la MGF hayan sido de urgencia: cuando la familia iba a realizar un viaje a su país de origen, los Mossos d’Esquadra les retiraban el pasaporte ante el riesgo de que mutilaran a alguna menor.

Programa preventivo

Actualmente, el Ayuntamiento de Badalona (Barcelona), en colaboración con la Fundación Wassu de la Universidad Autònoma de Barcelona, acaba de poner en marcha un programa de prevención, con el que formar a profesionales de la salud y sociales, además de guiar y aconsejar a las familias con el objetivo de que no lleven a cabo la mutilación.

“Los propios profesionales manifestaban la falta de formación que tenían sobre el tema”, explica a Crónica Global Aina Mangas, técnica de Salud Pública del Ayuntamiento de Badalona e investigadora, autora de la tesis en creación llamada Una mirada caleidoscópica sobre la mutilación genital femenina en Cataluña, que trabaja desde el año 2008. Ella ha sido la impulsora del proyecto municipal pionero en el ámbito municipal.

Además de la formación, Badalona ha creado una carta dirigida a los familiares de las niñas que residen en sus países de origen. Se trata de un documento que firman los padres de las menores en el que se dan por conocedores de las consecuencias, tanto legales como físicas, que puede tener la ablación.

“Sirve, además, para que ellos tengan una prueba que mostrar a sus familias con la que entiendan que, si practican la mutilación, pueden ir a la cárcel y la niña puede sufrir de por vida”, informa a este medio Paqui Lajara, enfermera pediátrica de Badalona Serveis Assistencials (BSA). Ella practica una revisión a las menores antes y después del viaje, para controlar no solo una posible MGF, sino también otras enfermedades que pueden contraer en sus países de origen.

Paqui, enfermera pediátrica del BSA, junto a Aina, investigadora y técnica de Salud Pública del Ayuntamiento de Badalona / CG

Pediatría, el foco

En Badalona, un 76% de las intervenciones realizadas consiste en la prevención con las familias, independientemente de si planean viajar, y un 61% de los casos se aborda desde la pediatría. “Afortunadamente, tú ves al menor desde que nace hasta que se hace mayor semanal o mensualmente, con lo que lo tienes cerca” dice Lajara, lo que posibilita que pueda ganarse la confianza de los padres para abordar el tema.

Hasta la fecha, no se ha encontrado con ningún caso de rechazo por parte de los progenitores. “Algún padre sí se ha mostrado más reacio a tratar el tema, pero al final todos lo acaban entendiendo”, señala. Incluso algunos casos de matrimonios recién llegados a España están muy receptivos.

Con esta iniciativa, el Ayuntamiento de Badalona ha resulto el problema que tenía hasta el momento: detectar y sensibilizar. Pasar de la hostilidad de retirarle los papeles a una familia a la concienciación y la prevención. “Estamos muy contentos”, dice Mangas, orgullosa. Aunque avisa: “Aún queda mucho por hacer”. 

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