Menú Buscar
Pásate al modo ahorro
Tareas de extinción del incendio en la azotea de la nave incendiada de Badalona / ENRIC FONTCUBERTA (EFE)

Cristina, la pareja de un okupa que recibió un SOS desde la azotea de la nave en llamas

Personas atrapadas en el inmueble de Badalona mandaron mensajes de auxilio a la espera de ser rescatadas por los bomberos

12 min

Sucedió minutos después de las 21.00 horas del miércoles, cuando las llamas comenzaron a extenderse en una nave okupada de la calle Guifré de Badalona. Más de un centenar de personas se encontraban en su interior y, a pesar de que los servicios de emergencias se desplazaron hasta el lugar en pocos minutos, algunos quedaron atrapados. Cristina Stiegler, pareja de uno de los residentes en el inmueble, se encontraba allí cuando se inició el fuego. Consiguió salir por su propio pie, y vio como su marido ayudaba a otras personas a escapar del edificio incendiado. Mientras esperaba, angustiada, recibió varios SOS: "Me mandaban mensajes de WhatsApp desde la azotea”, explica a Crónica Global.

 

 

Cristina, durante la protesta tras el incendio de Badalona / PABLO MIRANZO (CG)

“Mi marido empezó a sacar a gente, y nosotros, ya fuera, comenzamos a poner colchones en el suelo para que se pudiesen tirar [desde las ventanas]. Cuando llegaron los bomberos nos llevaron cuatro calles más abajo, mientras los que quedaron dentro nos mandaban mensajes desde el tejado diciendo ‘por favor, que venga alguien, nos estamos quemando’”, rememora. “Y veíamos cómo se tiraban nuestros amigos”, añade, lamentando que los servicios de emergencias no desplegasen colchonetas para que los atrapados en la nave pudiesen saltar.

Nave cedida por su propietario

Ella consiguió salir porque se encontraba en la primera planta cuando se iniciaron las llamas. Los del piso superior, detalla Cristina, tuvieron que encaramarse a la azotea porque el fuego les impidió abandonar el inmueble. Una nave que, según explica, el dueño del espacio, Josep, cedió hace años. Así lo confirma Manuel Checa, de Encuadernaciones Checa, solo a unos metros del espacio incendiado. Describe al propietario como un “hombre mayor y con cojera”, que adquirió la nave que antaño albergó Pinturas Bruguer. No es la única propiedad que ostenta en la zona. “Tiene varias fábricas aquí”, cuenta Stiegler, “y como estaba abandonada nos permitió vivir en ella”.

Exterior de la nave quemada de Badalona / PABLO MIRANZO (CG)
Exterior de la nave quemada de Badalona / PABLO MIRANZO (CG)

Sobre lo ocurrido, Checa lamenta “que se veía venir”. “Siempre hemos dicho que era un polvorín; por la suciedad, los colchones...”, cuenta sobre el interior y los alrededores del edificio. “Nosotros nos quejábamos, pero nadie hacía caso”, explica. Preguntado por la supuesta inseguridad que generarían sus ocupantes, señala que ha oído quejas de algunos vecinos, pero que él no ha tenido "ningún problema. Tengo el taller aquí y cuando pasaban por la puerta son de buenos días, buenas tardes, y nada más”. 

Más inmuebles okupados en la zona

Similar testimonio presta Josep, que regenta Terribilis, una tienda de mascotas en la misma calle. Sobre la presunta conflictividad generada por los okupas, señala que no está de acuerdo con lo expuesto por el alcalde de la ciudad, Xavier Garcia Albiol, quien indicó que algunos de ellos amenazaban a los vecinos. “Sí ha habido quejas por ruido y follón por la noche, pero problemas los justos”, apunta.

La calcinada esta pasada madrugada no es la única nave ocupada en el polígono Badalona Sud. Josep indica que hay otros dos espacios más en los que habitan personas sin hogar, en su mayoría migrantes de origen africano. Así lo constata Alexander, al frente de los talleres Solo Embrague, con sede frente a la propiedad que ardió. Rechaza criminalizar al centenar de habitantes del inmueble, y señala que durante los casi cinco años que lleva trabajando allí no ha tenido ningún altercado con ellos. Es más, mantiene buena relación con algunos, a quienes puede llamar amigos. Sí teme que otro incendio pueda producirse en otros inmuebles de similares características, y que las llamas afecten a negocios y viviendas colindantes.

Algunos de los residentes en la nave incendiada en Badalona / PABLO MIRANZO (CG)
Algunos de los residentes en la nave incendiada en Badalona / PABLO MIRANZO (CG)

Sin agua corriente y con la luz ‘pinchada’

“Están en condiciones infrahumanas, no tienen agua corriente y han conseguido electricidad con apaños de los cables que recogen entre la chatarra”, señala. Precisamente, muchos de los ocupantes de la nave se dedicaban a la recocida de chatarra para, después de separar el plástico del cobre, venderla a peso en algún desguace. La pandemia erradicó su única fuente de ingresos, también de los que se dedicaban a la construcción.

“Hay gente que trabaja como todo español. A otros, al no tener papeles, no les queda otra que dedicarse al top manta pero, ¿tú crees que si hubiese gente que se dedica a otras actividades [tráfico de drogas], no vivirían mejor y alquilarían pisos? Son personas con miedo. No hacen nada malo, no violan, no roban; tienen miedo de que los deporten, tras cuatro o cinco años aquí, con una mano delante y otra detrás. Sus familias no saben que están viviendo en estas condiciones”, lamenta Cristina, pareja de uno de los residentes de la nave quemada.

Uno de los enganches de luz en la nave incendiada en Badalona / ENRIC FONTCUBERTA (EFE)
Uno de los enganches de luz en la nave incendiada en Badalona / ENRIC FONTCUBERTA (EFE)

“Sin papeles no hay dinero legal”

Los equipos de emergencias les proveyeron de mantas térmicas --"ese plástico dorado que se usa para tapar a los muertos", cuenta-- y agua. “Ni un bocadillo”, critica. Durante este jueves, ha permanecido junto a su pareja y otros de los residentes en la nave a pocas calles de allí, a la espera de tener noticias de los heridos, en definitiva, sus amigos. “No sabemos nada, hemos preguntado a qué hospitales los han llevado. Ahora esperamos barras de pan, atún y tomate para hacer bocadillos a la gente, porque nadie ha venido a preguntar si queremos comer algo” .

Tras el decreto del estado de alarma, Alexander les entregó un furgón cargado de productos de primera necesidad; desde alimentos, pasando por papel higiénico y también algunos medicamentos. Él también emigró en busca de trabajo, y ahora está al frente de un taller con varias sedes. Ha tenido éxito, pero recuerda que él sí tiene papeles. “Somos europeos, tenemos posibilidad de manifestarnos contra las guerras, de luchar contra las emisiones de CO2, pero los que no tienen papeles no pueden conseguir dinero de forma legal”, critica. Es su respuesta a quienes tratan de criminalizar a las víctimas del incendio.

Saltos al vacío para escapar de las llamas

“Todo sucedió muy rápido, los bomberos llegaron en pocos minutos y desplegaron carpas hinchables para atender a los heridos”, después de que las llamas se propagasen por la nave de la calle Guifré. También vio cómo algunos de sus residentes, tras quedar cercados por el fuego, saltaron al vacío. Su mayor temor es que la situación puede repetirse en otros espacios de la zona. No entiende cómo a él, en un negocio de 600 metros cuadrados, se le exige contar con las medidas de seguridad normativas, mientras la Administración no hizo nada en el inmueble, sabiendo que se encontraba en un estado deplorable. Allí residían, cuenta, unas 50 personas por planta, hacinados en colchones repartidos por el suelo.

Larga noche en Badalona
Una de las carpas desplegadas frente a la nave incendiada en Badalona / BOMBERS

Aunque el consistorio de la ciudad no ha sabido precisar el total de ocupantes, su alcalde calcula que son más de un centenar. Desde la Gestoría GIC, también cercana a la nave, señalan que nunca han tenido ningún conflicto con sus residentes. “Yo llevo en la empresa siete años, pero creo que llevan allí más de una década”, explica una de sus empleadas, que no presenció el incendio porque estaba trabajando desde su casa. A pesar de no haber sufrido ningún encontronazo con nadie, sí indica que pasar por allí “no daba mucha seguridad”. Lo mismo cuenta Mari, trabajadora de BucBox, un espacio de ensayo para músicos, contiguo a la nave okupada. Mientras los primeros años había “poca gente dentro”, pero con el paso del tiempo aumentaron los residentes y con ellos, apunta, algunos altercados.

El dueño nunca denunció a los okupas

Lo cierto es, según cuenta Sebastián, del restaurante Casaseba, también en la calle Guifré, que el dueño del inmueble nunca denunció la okupación. Un extremo que ha confirmado el propio Albiol, quien ha avanzado que el consistorio abrirá un expediente al propietario por no respetar la licencia de uso. Ésta se había expedido para nave industrial y no para uso residencial. Durante el tiempo en que decenas de personas han residido allí, más de una década, su titular nunca presentó una queja, lo que avalaría la versión de que había cedido el espacio de forma voluntaria.

 

Labores de extinción del incendio en la nave de Badalona / ALEXANDER (CEDIDO)

Hasta el momento, los bomberos han hallado los cuerpos de tres personas en la nave, y el Sistema de Emergencias Médicas (SEM) ha atendido a 23 heridos. De ellos, cuatro se encuentran en estado crítico, y otros cuatro muy graves, ingresados en hospitales de Badalona y Barcelona. Dado el riesgo de derrumbe del inmueble, las tareas de inspección las llevan a cabo perros de la unidad canina de los Mossos d’Esquadra, que también han desplegado drones en el interior de la nave para evaluar su estado. No descartan que en su interior puedan encontrar más víctimas.

Destacadas en Vida