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Atarazanas Reales de Barcelona / PIXABAY

Atarazanas Reales: un vistazo a la Barcelona gótica

Un bien de interés cultural construido en el siglo XIII y situado en la fachada marítima de la ciudad

Juan Antonio Marín
3 min

Barcelona fue una de las ciudades donde el estilo gótico caló bien hondo. La Basílica de Santa María del Mar o la propia catedral, son algunos de los monumentos que reflejan la notable presencia del estilo sucesor del románico. Otra de las construcciones góticas más llamativas de la Ciudad Condal es la de las Atrazanas Reales de Barcelona.

Fueron construidas a finales del siglo XIII, cuando aún reinaba Pedro III de Aragón, hijo de Jaime el Conquistador. Desde que se construyeron, su finalidad era la de fabricar galeras para la Corona de Aragón. Allí se llegaron a producir hasta 12 galeras a la vez, un dato de relevancia para la época de la que se trataba. Desde que se cedió al Ayuntamiento de Barcelona, las Atarazanas se han convertido en un museo marítimo.

Reformas a lo largo de su historia

La ciudad de Barcelona ya contaba con otras Atarazanas antes de las Reales. Tras la construcción de las que se mantienen hasta ahora, numerosos reyes han decidido reformar algunas partes del conjunto arquitectónico. En el libro de obra constan una serie de reformas, como la construcción de cuatro almacenes entre los años 1833 y 1834.

Los materiales para llevar a cabo esta obra eran sillares de Montjuïc, extraídos directamente de la playa que se encuentra a pocos metros de la edificación. Los ladrillos venían de Valencia y la madera de la comarca del bajo Ebro y Las Gavarres. Juan I de Aragón realizó una de las grandes ampliaciones a costa de las exigencias de los navíos de los comerciantes.

Disposición de la obra

Las Atarazanas Reales constan de ocho naves de dieciocho tramos divididos por pilares. A finales del gótico, la obra arquitectónica ya contaba con dieciséis naves construidas. Debido a la modernidad de los nuevos modelos de los barcos y transportes marítimos, la nave central tuvo que ser ampliada en el siglo XVIII.

En 1578 la Generalitat de Cataluña comenzó a administrar la Atarazana, llegando a fabricar otras tres naves más, que imitaban el estilo propio de la Edad Media. La parada de metro de Drassanes (línea 3), es la más cercana para visitar el actual museo marítimo.

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