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Carteles de la desaparición de Marta del Castillo / EUROPA PRESS

La vida del asesino de Marta del Castillo en prisión: citas con mujeres y un "negocio" muy rentable

Miguel Carcaño ha pasado de mendigar en la cola del economato a hacerse de oro controlando un “negocio” paralelo dentro de prisión y tener citas con mujeres

4 min

Netflix apuesta de nuevo por un true crimen y engancha a la audiencia con el documental ¿Dónde está Marta?, que en poco más de tres horas narra la desaparición y asesinato de la joven sevillana Marta del Castillo en 2009 y profundiza en la vida de su asesino, Miguel Carcaño Delgado.

Entre otros detalles del caso, el documental ha destapado la opulenta vida de Carcaño en el módulo 2 de la prisión de Herrera de la Mancha (Ciudad Real) en la que cumple 21 años de condena por el crimen de Marta, de la que nunca se ha recuperado el cuerpo. En este módulo se encuentran algunos de los presos más peligrosos del país como el asesino de Pioz, Patick Nogueira, el pederasta de Ciudad Lineal y Tony King, asesino de Rocío Wanninkhof y Sonia Carabantes.

Un sueldo como panadero

El documental ha desvelado que, después de confesar el crimen, Carcaño estuvo sin recibir ingresos ni de sus amigos ni de sus familiares cerca de 10 años por lo que malvivía en el centro penitenciario. Según La Razón, llegó a hacer cola en el anonimato “como un mendigo por si le caía algo”.

El asesino de Marta ha pasado de no tener ni un duro a ganar 430 euros mensuales por su trabajo en la panadería de la prisión y a regentar un “negocio propio”. Aunque pudiera parecer muy poco, para el entorno carcelario este modesto salario es una gran cantidad de dinero. No obstante, parte de sus ingresos van destinados al pago de una indemnización de 340.000 euros.

Su negocio en prisión

Además del sueldo que percibe por su trabajo en prisión, Carcaño compra grandes cantidades de comida en el economato para después revender los productos a precio de oro. Tal y como recoge el mismo diario, en ocasiones la única forma que tienen los demás internos para hacerse con determinados alimentos es comprárselos a él a precios inflados.

Según sus compañeros, Carcaño compra cajas enteras de chocolates, galletas o lácteos. Además, ha intentado ganarse la confianza de los funcionarios penitenciarios regalándoles productos que él mismo elabora en la panadería.

Visitas de mujeres

De aquel joven de 50 kilos ya no queda nada. Además de ir al gimnasio, consume “unos botes enormes” de proteínas en polvo para ganar musculatura. La razón podría estar relacionada con los encuentros íntimos que mantiene con una voluntaria de la Cruz Roja y con una prostituta que le visita en prisión. A esta última, llegó a ayudarla económicamente con un ingreso de 250 euros mensuales.

En los últimos meses Carcaño ha intentado, sin éxito, que se le concedan varios permisos carcelarios por buen comportamiento. No obstante, en mayo de 2030 podrá salir de prisión.