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Los Mossos d'Esquadra investigan la muerte de un hombre en el Eixample de Barcelona / MOSSOS D'ESQUADRA

El vecino de Oliana fue asesinado por un francotirador

Los Mossos d’Esquadra barajan la venganza económica como posible móvil del crimen del empresario

3 min

Joan Coromina Estany, el vecino de Oliana de 61 años asesinado en la Noguera la semana pasada, fue víctima del disparo de un rifle efectuado a larga distancia, desde una zona boscosa, por un presunto francotirador. El diario Segre, que ha avanzado esta información, asegura que el presunto autor de los hechos se escondió en una zona forestal de Gualter, en La Baronia de Rialb, y alcanzó al empresario con un único y certero tiro en el pecho.

La persona que dio la voz de alarma fue uno de los empleados de la víctima, que se encontraba trabajando con una excavadora en una zona próxima a los hechos. El trabajador había parado para comer cuando escuchó el disparo del proyectil que alcanzó a su jefe.

Venganza económica

Sobre las 12.30 de la mañana del pasado martes, después de escuchar el disparo, el operario dio la voz de alarma. Cuando llegaron los Mossos d’Esquadra y los sanitarios del Servicio de Emergencias Médicas (SEM) solo pudieron confirmar la muerte de Coromina, que presentaba una herida de bala en el pecho.

Mossos bajaran como móvil del asesinato una posible venganza por motivos económicos, ya que la víctima tenía varios negocios relacionados con la compra venta de inmuebles. Era propietario de numerosas fincas en el Alt Urgell, Solsonès, Barcelona y Cervera. Además, era un empresario conocido en Andorra.

Un posible sicario

Las pesquisas de los investigadores se centran en conocer los movimientos bancarios de la víctima y analizan sus negocios. Busca alguna pista para determinar si en las últimas semanas pudo tener desavenencias con alguna persona por este motivo.

Aunque es demasiado pronto para descartar otras hipótesis, los agentes han comenzado a interrogar a su círculo más cercano y han peinado la zona para recoger evidencias. La posibilidad de que el crimen fuera cometido por un francotirador profesional abre la opción de que fuera obra de un sicario contratado por un tercero. Si se llega a demostrar, reforzaría la hipótesis de un ajuste de cuentas.