Menú Buscar
Calle Sardenya, donde dormía el sintecho asesinado la madrugada del martes / David Zorrakino (Europa Press)

Arrels: "Si los asesinados no hubieran sido sintecho, la alarma sería mayor"

La fundación colaboró con los Mossos d'Esquadra para detener al autor de los cuatro crímenes de personas sin hogar en Barcelona

6 min

Un asesino en serie en pleno confinamiento. Ha ocurrido en Barcelona, donde un hombre de 35 años y nacionalidad brasileña, habría matado a cuatro personas sin hogar entre el 18 de marzo y la pasada madrugada. Los Mossos d'Esquadra arrestaron al sospechoso después de que este cometiese el último crimen, tras golpear con un martillo en la cabeza a un indigente francés, de 32 años, que dormía en la calle Sardenya. Para su detención, la Fundación Arrels ha colaborado con la policía autonómica. Y, a pesar del esfuerzo ingente de los agentes, su director, Ferran Busquets, señala que “la alarma social hubiese sido más alta si las víctimas no hubiesen sido personas que duermen en la calle”.

 

 

Investigan el asesinato de un sin techo en Barcelona / EP

Solo en la capital catalana cerca de 1.200 personas duermen al raso. “Durante el estado de alarma su situación de inseguridad y de riesgo aumenta, ya que muchos no se han podido confinar y están más expuestos”, cuenta Busquets a Crónica Global. Desde hace cinco semanas, la entidad ha estado en contacto con las fuerzas de seguridad para localizar al autor de las cuatro muertes violentas. “Les preguntamos si conocían a los fallecidos, y a partir de ahí, se trataba de recabar datos sobre el sospechoso para llegar a lo que ha pasado este martes, el arresto”, señala.

Protección a los sintecho

Durante los últimos días, efectivos, tanto de Mossos como de Guardia Urbana, han incrementado las tareas de vigilancia para proteger a las personas que duermen en las calles de la ciudad.  “Es lo que ha permitido dar con el autor, aunque desgraciadamente, con una víctima más la pasada madrugada; pero al menos lo han cogido ya”, celebran desde la fundación. Eso sí, apuntan que de no haberse tratado de indigentes, los crímenes habrían despertado mayor alarma entre la población. “No creo que la policía se lo haya tomado menos en serio, al contrario, pero a nivel de la población general, desgraciadamente no es lo mismo que mueran cuatro personas que duermen en la calle que otros ciudadanos”.

Un asentamiento de personas sintecho en Barcelona / ARRELS
Un asentamiento de personas sintecho en Barcelona / ARRELS

Según los datos de Arrels, el 40% de los que viven al raso en la capital catalana han sido víctimas de violencia física o verbal durante el pasado año. Seis de cada diez en el caso de lo que llevan más de cinco años sin un techo bajo el que resguardarse. Durante la emergencia sanitaria, el Ayuntamiento de Barcelona ha habilitado un pabellón de Fira de Barcelona para que puedan confinarse, pero un grupo “muy importante” de personas se niega a acudir, señala Busquets. “No porque no quieran, sino porque no es una opción válida para ellos y eso no puede hacer que se les culpabilice, sino todo lo contrario: debemos buscar una solución para su problema, que es vivir en la calle”, subraya.

Sanciones durante el confinamiento

El colectivo, relatan desde la entidad, ha vivido con mucha inquietud los cuatro crímenes. “No sabían que estaba pasando, --con unos asesinatos-- que empezaron tras el decreto del estado de alarma”, explica Busquets. Ante esta situación, la recomendación de los Mossos fue que que trataran de no aislarse y quedarse en espacios abiertos, así como evitar dormir solos, para velar por su seguridad. “El problema”, apunta el responsable de la entidad, “es que se convirtió en una angustia más a la que ya sufren a diario”.

Una persona sintecho, durmiendo en las calles de Barcelona / ARRELS
Una persona sintecho, durmiendo en las calles de Barcelona / ARRELS

La Síndica de Barcelona ha recordado este martes que nadie puede desalojar a los indigentes de la calle sin una orden judicial y la fundación ha denunciado hasta cinco sanciones a indigentes por parte de la Guardia Urbana durante el confinamiento. Una situación que no se habría repetido, o al menos no hay constancia de ello. Su labor de atención continúa durante las restricciones de movilidad, aunque su actividad se ha reducido. “Tenemos a 205 personas alojadas en pisos, e intentamos garantizar que el refuerzo de la atención se mantenga para que no queden desamparadas. También el servicio del centro abierto, limitando duchas y consigna, y hemos activado un teléfono --635439400-- para que cualquiera pueda llamar si detecta alguna vulneración de derechos”. Durante estos días, un equipo de la entidad sigue recorriendo las calles de la ciudad para cubrir las necesidades básicas de alimentación y cuidados.

Se necesitan viviendas

Como subraya Busquets, “el gran drama es que la solución es evidente: hace falta vivienda, pero resolver esta cuestión es muy complejo. Por eso pedimos que, mientras tanto, se habiliten soluciones provisionales, como abrir más espacios en la ciudad donde puedan resguardarse porque, como se ha demostrado, la calle es peligrosa”, recuerda. Vivir al raso es una decisión que nadie quiere tomar. “Están sufriendo un trauma. Tienen una afectación muy grande y recuperarse es muy complejo”, señala.