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Ensayo de la vacuna contra el Covid-19 / EP

La terapia de anticuerpos, el último tratamiento esperanzador contra el Covid-19

Este remedio fue usado por Donald Trump y se une al remdesivir, la dexametasona, la inmunoterapia y la vacuna para impedir el avance de la pandemia

Víctor Recacha
5 min

Estados Unidos ha autorizado por la vía de emergencia la terapia de anticuerpos de la farmacéutica Eli Lilly, una de las últimas esperanzas en la lucha contra la pandemia. El tratamiento, cuya producción es por ahora insuficiente para cubrir toda la demanda, fue administrado al presidente estadounidense Donald Trump cuando contrajo el coronavirus.

“Es muy prometedor para pacientes con una carga vírica elevada”, asegura Joaquim Segalés, investigador IRTA-CRESA. Para estos casos, el catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) describe el tratamiento como “muy eficaz”. Se trata de una tecnología avanzada que usa un cóctel de anticuerpos sintéticos para neutralizar el virus.

Reducir ingresos en las ucis

Elena Escubedo, profesora de Farmacología de la Universidad de Barcelona (UB) señala que la terapia de anticuerpos “se usa para evitar la progresión de la enfermedad de etapas más leves a fases más graves”. Es decir, es útil para evitar ingresos en cuidados intensivos, pero no para curar a pacientes muy graves.

Los anticuerpos en cuestión atacan a la proteína del virus que le permite engancharse a las células. Por lo tanto, consiguen frenar la infección. Estas proteínas son las que sobresalen de la superficie del virus, o como se refiere a ellas la profesora Escubedo, “los famosos pinchos que le dan su aspecto característico”.

Terapia con esteroides

Otro de los tratamientos que se han demostrado más útiles hasta la fecha es la dexametasona, un antiinflamatorio esteroidal. En este caso, sí da resultados en pacientes con la enfermedad avanzada. “Funciona muy bien en casos más graves, se está utilizando en casos graves en uci”, explica el profesor Segalés.

En este tipo de pacientes, la dexametasona puede combatir la inflamación pulmonar que se da en algunos casos de Covid-19. Concretamente, ayuda a bajar la inflamación típica de una neumonía que puede ser desencadenada por el propio sistema inmunitario para defenderse del virus.

Otras terapias

Hay en marcha cientos de ensayos clínicos con los que se están probando muchos medicamentos, pero los otros dos tratamientos que por ahora dan más resultados son el remdesivir —fue de los primeros en mostrar su potencial— y las inmunoterapias. Otros, como la hidroxicloroquina, despertaron inicialmente mucho interés pero se han ido descartando.

Según la profesora Escubedo, la inmunoterapia se usa “en casos muy puntuales, en fases muy finales de la enfermedad”. Consiste en usar plasma de pacientes convalecientes. Algo que, según advierte el profesor Segalés, a veces resulta problemático por las otras enfermedades que puede haber en esa sangre. Por eso la terapia de anticuerpos perfecciona este método usando solo los antígenos, que además son artificiales.

Llega la vacuna

En paralelo al perfeccionamiento de las terapias, ahora la gran carrera es la de la vacuna. De momento la que ha conseguido generar más expectativas es la de la farmacéutica Pfizer, que promete una eficacia del 90%. “Es una vacuna con una tecnología nueva que lo que te inyecta es ARN mensajero, una parte de la genética del virus”, apunta Escubedo.

El material se inserta en las propias células y son ellas mismas las que generan la proteína del virus para activar la respuesta inmunitaria. Sin embargo, la farmacóloga considera que la principal desventaja es que la vacuna debe conservarse a al menos 70 grados bajo cero, y los ambulatorios no disponen de los equipos necesarios para garantizar tanto frío. Sin embargo, los hospitales​ sí, por lo que prevé que “va a tener que ser una distribución fundamentalmente a nivel hospitalario”.

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