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Logo de la 'app' / TOO GOOD TO GO

Nace una 'app' para poner fin al desperdicio de alimentos

'Too Good To Go' se pone en contacto con los establecimientos para evitar que tiren la comida que les sobra

19.11.2018 11:35 h.
3 min

Actualmente en España se desperdician unos 7,7 millones de toneladas de alimentos cada año, ya sea como restos de comida o bien por aquellos productos que se tiran antes de ser consumidos debido a que se acercan a su fecha de caducidad. Por este motivo, nace Too Good To Go, una de las start-ups más prometedoras actualmente a nivel europeo, con la que se pretende poner fin de una vez por todas al problema del excedente alimenticio.

Los orígenes de esta aplicación se remontan al año 2016 en Dinamarca, presentándose desde el principio con una meta firme y muy concreta: combatir el desperdicio de los alimentos en todo el mundo. Esta premisa sigue consolidándose como su pilar de actuación fundamental, y por eso la app permite ponerse en contacto con todo tipo de supermercados, restaurantes, panaderías, tiendas de comida preparada, hoteles, fruterías, etc. A través de ella, ahora este conjunto de establecimientos pueden vender su excedente a un precio más reducido en vez de tirarlo.

Una expansión internacional

El movimiento Too Good To Go es todo un fenómeno en Europa. Está presente en hasta nueve países, como son Dinamarca, Noruega, Holanda, Alemania, Reino Unido, Francia, Bélgica, Suiza y más de forma más reciente España. La red de usuarios global alcanza a su vez los cinco millones de usuarios y el número de establecimientos que se han querido volcar con la causa consigue llegar a más de 12.000, contando con pequeños y grandes comercios, cadenas hoteleras y otro tipo de grupos comprometidos con el medio ambiente

Ahora, con la llegada de Too Good To Go a España, el objetivo principal es concienciar al mayor número de comercios de nuestro país para que se sumen a este movimiento de impacto medioambiental. Además de los propios comercios, Too Good To Go es una app destinada al usuario particular, quien después de descargarla rastrea por su directorio en busca de la comida que mejor se adapte a sus necesidades, para comprarla por un precio que suele oscilar entre los dos y los cinco euros.