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Una mujer prepara la mesa en Navidad / Pixabay

Las angulas y la pularda se encarecen un 38% por Navidad

Un primer estudio de la OCU confirma que los productos cárnicos navideños subirán con fuerza, mientras que los amantes del marisco podrán disfrutar de langostinos un 11% más baratos

6 min

Se acerca la Navidad, y, a pesar de que en esta ocasión las mesas estarán más vacías que de costumbre, llega el momento de comprar aquellos alimentos que deleitarán el paladar de los comensales. Como es tradicional, desde principios de diciembre aquellos productos más solicitados empiezan su escalada de precios paulatina. Hoy por hoy, productos como las angulas, la pularda y el redondo de ternera ya se han encarecido un 38%, según datos del primero de tres estudios que realizará la OCU en las próximas semanas. 

De acuerdo con los resultados de esta primera tanda, en general, los precios han subido de media un 1,1% en relación al 2019. Si se compara con la serie histórica desde 2015, el valor de mercado de los manjares navideños ha experimentado un incremento de un 30%.

Suben los productos cárnicos

En estas fechas hay aquellos que optan por platos de pescado y otros que prefieren la carne. Son dos bandos claramente diferenciados, y la tradición que rige en cada hogar se repite año tras año. Sin embargo, la mala noticia es para los segundos, ya que los alimentos cárnicos son los que más han subido de precios.

Por ejemplo, la pularda lo ha hecho en un 38%, el redondo de ternera ha experimentado un incremento del 12% y el cordero lechal de un 2%. La buena noticia para los carnívoros llega de la mano del jamón ibérico de cebo, un manjar de dioses para muchos, cuyo precio ha caído en un 12%. “Los productos que van más buscados de cara a Navidad sí que van subiendo de precio, pero esto pasa cada año a medida que se acercan las fechas señaladas, el resto de género se mantiene estable”, expone Pròsper Puig, presidente de GremiCarn.

El mar baja de precio

Los amantes del marisco están de suerte. En épocas navideñas normalmente acostumbra a experimentar incrementos de precio, hasta el punto de que uno puede encontrarse con que un kilo de gamba roja de Sóller, por ejemplo, supera los 100 euros. En este primer análisis, la OCU ha detectado que los langostinos y las ostras han caído un 11% y un 7% respectivamente. Por su parte, los percebes, el oro marino más deseado, se ha dejado de momento un 3% de su valor.

Por otro lado, las caídas más abultadas se registran entre los pescados. El precio de la lubina ha caído un 21% y el del besugo un 12%. Se tendrá que esperar a ver cómo evoluciona en los dos siguientes controles para determinar si se confirma la tendencia descendente.

Temporal de Navidad

Desde el sector determinan que en este momento “el precio aún no incide, porque la gente, en el caso del pescado, espera a los días previos para comprar y solo se adquieren aquellos productos que  los consumidores tienen miedo de no encontrar más adelante”, explica Àlex Goñi, presidente del Gremi de Peixaters de Catalunya.

En esta época del año los profesionales del gremio están pendientes de lo que llaman “temporal de Navidad”. Este fenómeno deja la flota parada y, como no hay pescado, rige la ley de oferta y demanda. De hecho, en unos días se espera la entrada de una borrasca, que “sí que influirá en los precios de las próximas semanas”, sentencia.

Un 20% menos de gasto

La pandemia ha mermado las arcas familiares y esto se notará en los recursos que se pueden destinar a comprar comida. En estas navidades los españoles tienen previsto reducir su gasto en un 20%, aunque la media por persona será de 500 euros. La mayor parte de estos se destinará a comida, regalos y celebraciones.

Crónica Global ha querido saber si los ciudadanos han sido previsores y ya han adquirido los menús navideños. “Llevo con el cochinillo congelado desde mediados de noviembre, porque luego, se acerca la Navidad y le ponen un precio que es una barbaridad”, explica Rosa, una mujer de 85 años que sentará a sus dos hijos y tres nietos en la mesa.

Pero no todos anticipan tanto sus compras. “El marisco, por caro que sea, tiene que ser fresco, un día es un día, y si te dejas 80 euros en centollos, pues bien gastados están, la familia es la familia”, relata Jesús, de 55 años, que aunque suele celebrar las comidas navideñas en casa de su suegra, este año, dadas las circunstancias, piensa contribuir a sufragar el gasto.