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Androides y género: ¿hacia una sociedad más igualitaria?

Androides y género: ¿hacia una sociedad más igualitaria?

La revolución robótica podría ser similar a la invención de la lavadora o a la píldora anticonceptiva para la emancipación de la mujer

6 min

La revolución robótica ya está en marcha, y son muchos los que se preguntan de qué modo afectará a las relaciones laborales. La reestructuración del mercado laboral será un imperativo apremiante para no quedarse atrás a la hora de afrontar este gran reto. Pero también puede significar grandes ventajas.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) ya advirtió en su informe The Risk of Automation for Jobs in OECD Countries de que esta tecnología destruirá un 12% de los puestos de trabajo actuales en los próximos años en Europa, y muchas empresas han anunciado sus planes de abrir plantas inteligentes con mano de obra exclusivamente robótica.

Liberar tiempo de las tareas domésticas

El escritor y divulgador científico Andrés Ortega ha estudiado el fenómeno desde distintas perspectivas y considera que también representa un punto de inflexión para la emancipación de la mujer: “La robotización del hogar puede cambiar aún más de lo que lo ha hecho en los últimos lustros el reparto de las tareas domésticas con las máquinas inteligentes”.

Ortega ha publicado recientemente el libro La imparable marcha de los robots (Editorial Alianza) y, más que un “criado androide”, prevé una “multiplicidad de máquinas” que realicen las tareas domésticas que habitualmente acaban recayendo en las mujeres.

La lavadora y la píldora

Esta hipótesis es posible teniendo en cuenta que otro de los saltos tecnológicos que más han contribuido a la liberación de tareas fue la invención de la lavadora: “Antes del agua corriente eran mujeres las que se encargaban de ir a buscar el agua”, recuerda Ortega.

Junto al control de la natalidad mediante la píldora anticonceptiva, la existencia de estos robots no autónomos, pero sí automáticos --como la lavadora--, ha acelerado el ingreso de la mujer en el mercado laboral.

El cuidado de los mayores

Otra de las áreas reservadas tradicionalmente al sexo femenino ha sido el cuidado de la gente mayor. Este cometido, lejos de diluirse, ha tomado fuerza con la crisis económica, cuando muchas mujeres han abandonado sus trabajos para cuidar de sus familiares, y ante el envejecimiento de la población. Algunos sociólogos han recuperado incluso el concepto de los años 70 del siglo pasado “feminización de la pobreza” para explicar el fenómeno.

En este sentido, servirse de la inteligencia artificial para este tipo de tareas también es un paso más en la emancipación de la mujer. Además, el mercado de androides dedicados a esta finalidad es ya una realidad. Robots de focas y ositos de peluche sirven en la actualidad para supervisar a enfermos en países con sociedades muy envejecidas como la de Japón.

La robótica del placer

El negocio de la prostitución también podría experimentar un cambio profundo con la eclosión de androides programados para mantener relaciones sexuales con humanos. En Barcelona ya se ha dado un paso previo, con las llamadas sexdolls, unas muñecas de silicona muy reales. Pero el futuro de esos robots pasa por tener "cierto grado de reciprocidad".

La empresa RealDoll señala que este 2017 estará disponible un robot con temperatura propia y por un precio de 10.000 euros. Estos androides están equipados con sensores al servicio de la máquina. La firma AIART Lab de Taiwán incluso planteó, con su proyecto Lovotics, la imitación del sistema endocrino humano, responsable de la excitación y de parte de las emociones.  

“Sí, pueden acabar sustituyendo la prostitución humana”, asevera Ortega, que matiza que, al menos, “mientras los robots no sean conscientes”.

Un camino de doble sentido

Todos este progreso no está exento de aristas. Ortega sostiene que el hecho de que todos estos autómatas sean diseñados como mujeres puede reforzar “los estereotipos de género”. (Los asistentes virtuales de los ordenadores y smartphones, como Cortana, de Microsoft, o Siri, de Apple, son diseñados con voces femeninas).

La antropóloga Kathleen Richardson, investigadora en Ética de la Robótica de la Montfort University, también ha emprendido una lucha contra los robots sexuales al considerar que deshumanizarán más a la mujer. Su denuncia es que se reproducirán las relaciones de prostitución-cliente entre robots y personas y que la actividad sexual no estará exenta de la cosificación hacia el sexo femenino, ya sea real o virtual.

La marcha de los robots, no obstante, es imparable. Según la Federación Internacional de Robótica (IFR), el mercado de la robótica en el ámbito global alcanzará un valor de 67.000 millones en 2025. La tecnología, sin duda, acompaña el progreso, pero también hay quienes advierten de las derivadas menos amables.