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Imagen de una sanitaria del Sistema de Emergencias Médicas (SEM) de Cataluña durante la pandemia / CG

Salud gastó un millón en coches innecesarios en plena pandemia

Indignación en Emergencias de Cataluña por la adquisición de una flotilla de vehículos de alta gama "cuando no hay dinero ni para mascarillas"

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Indignación. Este es el sentimiento que se respira entre los sanitarios la empresa pública de Emergencias de Cataluña (SEM) por el gasto de más de un millón de euros en vehículos de alta gama en plena pandemia y con el presupuesto muy mermado por la respuesta asistencial al virus. La firma pública, que depende del Departamento de Salud, aprobó la adquisición por procedimiento de urgencia sin contar con el consejo de administración ni, por supuesto, con la aquiescencia de una plantilla tensionada por el virus.

Resolución de los 4x4 comprados por Salud en plena pandemia by Ignasi Jorro on Scribd

Crónica Global ha preguntado al SEM por el gasto de 1,1 millones de euros en 20 vehículos, firmado por el polémico gerente, Antoni Encinas, un médico cercano a ERC. La empresa pública no ha contestado a los requerimientos informativos de este medio. Sí lo han hecho fuentes del personal, que han afeado que la compra "se haga por procedimiento de urgencia, sin citar las especificaciones técnicas de los vehículos, el informe de necesidad y sin aprobación del consejo de administración" de la sociedad pública.

 

 

Así actúa un equipo sanitario contra el coronavirus en Barcelona / CG

"Nadie sabe para qué sirven"

Pero, ¿qué coches compró Emergencias? ¿Eran ambulancias de urgencia contra el virus? La respuesta debe ser no exactamente. De los 20 vehículos adquiridos, dos son todoterreno de intervención rápida. Uno es un vehículo de apoyo vital avanzado (SVA). Otro es un automóvil CCA de arranque en frío. Otro, uno de respuesta a emergencias nucleares, radiológicas, bacteriológicas, químicas (NRBQ), similar a los que tiene la Unidad Militar de Emergencias (UME) del Ejército de Tierra. Otros 17 son vehículos de intervención rápida (VIR), el fallido sistema que implementó Salud en el último macroconcurso de ambulancias en 2015.

antoni encinas sem
Antoni Encinas (3d), gerente del SEM, en un acto protocolario antes de la pandemia / CG

El problema es que nadie sabe a qué se dedicarán los vehículos, máxime cuando los servicios de Emergencias Epidemiológicas (SUVEC) del SEM los hacían ambulancias. Unidades que luego se descontaminaban entre recogida y recogida. Hay más, el gasto chirría por más motivos: no incluye el presupuesto de mantenimiento; nadie sabe quién ha hecho la transformación de las máquinas; quién instaló el sistema de radio Tetra, el ordenador de a bordo con el programa AL20 o quién asesoró a Encinas y su equipo en la compra. Al ser un expediente de urgencia, estos datos no tienen por qué figurar en el portal de contratación pública.

"Luego no hay ni para mascarillas"

El polémico gasto del SEM tiene más aristas. En un momento en el que los presupuestos de la Generalitat de Cataluña para 2020, ya aprobados, han recibido un obús de profundidad en forma de 1.800 millones de euros de merma, el impacto del coronavirus en las cuentas, el gerente de su empresa pública de ambulancias tira de chequera. Encinas aprueba el gasto sin informar al presidente del consejo de administración, Adrià Comella, director del Servicio Catalán de Sanidad (CatSalut) quien, además, es su superior jerárquico. Todo ello sin contar, por supuesto, que el gasto de Emergencias en vehículos que nadie sabe para qué se utilizan es igual a cuatro veces el aumento salarial del 0,25% que viene reclamando la plantilla. Un personal que sigue utilizando mascarillas quirúrgicas y no FFP2 por falta de presupuesto.

Llueve sobre mojado. La polémica en Emergencias de Cataluña es la enésima que provoca el gerente de la empresa pública desde que accediera al puesto mediante dedazo --concurso interno sin rival en el mercado abierto-- en el segundo semestre de 2018. Antoni Encinas, cuya experiencia en emergencias se ciñe a una base subcontratada en Lleida, se subió el sueldo por encima de los 100.000 euros al poco tiempo de ser nombrado. Luego colocó también a cargos de confianza, hasta formar una cúpula de 40 personas para una empresa de 500. Acometió recortes y encajó una huelga en 2019. Hasta ahora.