Menú Buscar
Pásate al modo ahorro
Dos turistas inmortalizan la imagen infrecuente de la Sagrada Família nevada en 2010.

Al SCM se le pasó la nevada de 2010, pero acertó que el 9N sería soleado 15 días antes

Protección Civil del País Vasco y Cataluña tienen instrucciones de utilizar las datos de Eskalmet y SMC antes que los de Aemet, aunque son más fiables

Antonio M. Yagüe
3 min

A pesar de que tener como principal objetivo facilitar “información enfocada a la seguridad de los ciudadanos”, los servicios de Protección Civil de Euskadi y Cataluña tienen instrucciones de utilizar los datos de los servicios meteorológicos de Euskalmet y Servei Meteorològic de Catalunya (SMC) y no hacer caso de la información de la Agencia Estatal de Meteorología.

Eso a pesar de que Aemet tiene más medios y predicciones más fiables al utilizar los modelos y las técnicas más avanzadas y contar con un personal con dilatada experiencia.

El resultado son algunos fallos clamorosos y actuaciones ridículas, cuando enfocan su meteorología nacionalista a las predicciones. Entre las recientes pifias de la agencia vasca figuran las graves inundaciones del rio Gobela en 2008, en Getxo y todo su entorno, tras ser desactivado el aviso amarillo por tormentas en ésta y otras zonas del País Vasco.

Algo similar ocurrió en 2010 en Galicia, cuyo servicio no alertó de la llegada del ciclón Xynthia en 2010 que desoló rías y costas de casi todo el litoral.

Nevada inesperada

En Cataluña todavía se recuerda el temporal de nieve durante el invierno del 2010. Las predicciones de la Aemet fueron mucho más acertadas que las que realizó el SMC. Sin embargo, el gobierno tripartito solo utilizó estas últimas, lo que le costó duras críticas por parte de la oposición, incluida CiU.

“No esperábamos que nevase tanto”, defendió el entonces consejero de Interior, Joan Saura (ICV-EUiA). La nevada colapsó los accesos a Barcelona y dejó a miles de personas sin luz en toda la comunidad.

Lluvias según el nacionalismo

Sí atinó de pleno el SMC, ya bajo el mandato de Artur Mas, al prever, 15 días antes, que el 9-N sería soleado, para que el electorado estuviera preparado y acudiese a las urnas. “La probabilidad de lluvia apreciable es baja en todo el país”, animó a la movilización independentista el correspondiente parte, que llegó a aventurar unas “temperaturas agradables entre 18 grados en la costa y 15 en el interior”.

Y eso a pesar de que los especialistas se niegan a hacer previsiones a más de siete días vista. De ahí que aquello no fuera un parte, previsión o pronóstico; le llamaron “análisis de la climatología asociada al 9 de noviembre”.

Tanta “bonanza meteorológica” contrastó con las “lluvias torrenciales”, pronosticadas por el Servei y TV3, los días anteriores a un 12 de octubre. Societat Civil Catalana (SCC) había convocado para esa fecha una concentración en la plaza de España, en defensa de la unidad de España y en contra de la independencia, apoyada por el PP y C’s. Los de Rivera lo interpretaron como un intento de desmovilizar a los manifestantes.